sábado, 9 de noviembre de 2019

Los ciclos no se cierran



Nada nunca se acaba. El sol sale y saldrá una y otra vez, aunque a veces se esconda. Es un ciclo y los ciclos nunca se "cierran" por eso son ciclos. Son parte de la naturaleza misma. El movimiento es su única constante, pero nunca lo será su final. Los finales van en contra de su ritmo y naturaleza divina.
En lugar de intentar "cerrar" ciclos. Más bien, deberíamos aprender a movernos con ellos.
Y pues nada. Letras y pensamientos que vuelan una noche como estas.


-Scarlet-

Ya mejor quédate





Vienes y vas, me pregunto hasta dónde llegarás. Respuestas, esperanza, confusión, claridad, amor, apego, sueños; todos bailan y forman parte del mismo círculo; de la misma danza. Me quiero apartar, pero tu musicalidad sigue llamándome y yo mientras continuo bailando el mismo vals.

Las letras vuelven a correr, y yo solo las veo pasar.

-Scarlet-

Tus manos



Las manos que sienten, las manos que tocan, las manos que te envían energía y la hacen llegar hasta tu corazón. Movimientos, trazos, toques que pueden ocupar un espacio en tu memoria poética. Manos que viven, comunican, aman, crean y destruyen las ganas de dejar las tuyas. 


-Scarlet-

Así como estás






Deja de luchar contra quién eres. Voltéate a ver sin juicios ni definiciones. Eres lo que eres. Nada más. Reposa en la simplicidad de tu ser. No hay nada que forzar ni demostrar. Solo déjate así como estás.

-Scarlet-

jueves, 27 de abril de 2017

Otros mundos



Estaba en una escuela pública , ninguna en especial, pero se parecía a una en la que yo estudié. No recuerdo exactamente qué hacía, pero ahí, a manera de fantasma, fui participe de la historia de una niña de doce años que mantenía una relación con otro niño de su misma edad. Ambos de tes morena, muy delgados, nobles y sencillos.

- Pero no podría ser posible, nos hemos estado cuidando siempre - le dijo ella, discutiendo la posibilidad de estar embarazados.

Mi condición de presencia invisible, cambió, aparecí en cuerpo y  alma. Les dije que debían hacerse otra prueba. Aún puedo recordar la expresión de ella al confirmarse que efectivamente estaba embarazada. ¡Por Dios!, era una pequeña niña que ahora estaba completamente confundida y sin entender como pudo pasar. Yo debí decir o pensar algo como: "es así, aunque te cuides, mientras lo hagas siempre existe la posibilidad".

De pronto, aparecimos dentro de un salón que incluía a los alumnos y  a la maestra. Todos parecían estar escuchando y observando a la pareja de jóvenes padres. Recuerdo haber decidido no poner atención en la expresión de la maestra al enterarse de tal caso, pero aún sin verla, toda la energía que  emanaba su presencia, era insulsa, despreciable, de completo rechazo y desaprobación. Parecía no querer empezar la clase hasta que el drama del suceso desapareciera junto con los dos responsables.

El niño, convertido en padre, arropó el sentir de ella, haciéndole saber que haría su mejor esfuerzo a pesar de todo; a pesar de todos. No sabía cómo, pero todo estaría bien.
La horrible energía de la profesora seguía corriendo de forma brutal hasta que él decidió romper con eso.

En  un instante todo cambió, el escenario se convirtió en un reclutamiento de algún sector de "neo guerreros", si es que puedo llamarlos así. Yo sabía que no pertenecía ahí, pero caí embarrada en no sé que drama. Nos estábamos preparando para algo, un enfrentamiento.

Rápidamente el mundo desapareció y emprendimos un viaje en un tipo school bus volador. Ascendimos poco a poco, y a través de la ventana, se vislumbraba un mundo insólito entre montañas y nubes de colores. Nunca había visto nada parecido, era fascinante, la realidad era otra, en verdad viajábamos de un mundo a otro.
Era de día cuando por fin arribamos a la tierra. Hacia un día cálido, soleado y seco, casi desértico. En un pestañeo el día se volvió noche y nuestra ropa y condición de simples humanos, cambió. Nuestra indumentaria era robótica,  propia del futurismo y nuestras capacidades sobrepasaban las humanas.



Estábamos listos para el enfrentamiento, pero ¿cuál?. Pronto empezamos a pelear con otra sección, yo no sabía muy bien qué hacer, pero volando entre una pared y otra trataba de esquivar los golpes.
El lugar era viejo, un edificio desgastado e incompleto, con grandes muros y túneles. Yo escapaba de la maldad, sin saber por qué se peleaba.

Había un hombre joven, parecía nuestro líder, era el mejor guerrero. Su traje era azul y su cabello negro. Él durante todo el enfrentamiento me vio perdida y dentro de la turbulenta lucha, trató de guiarme y protegerme. No me lo podía decir, pero realmente estaba sorprendido por mi astuto desempeño en la batalla, a pesar de no saber que ocurría. Él era un hombre de verdad y yo una mujer perdida, pero con potencial.
Nos cuidamos, nos pertenecimos y nos enamoramos hasta que el combate terminó.


jueves, 10 de noviembre de 2016

Libre de tu sombra



Te había soltado, realmente después de dos años, sentí que mis lazos dejaron de tomarte y fueron libres de tu sombra. Entendí que no tenías que ser tú el único objeto de mi fascinación, sólo por que mi amor era infinito. Acepté sin poner resistencia que seguía y seguiría amándote, así sin más.

Libre y clara, la vida pudo seguir, pero siempre contigo dentro de mi. Bailé, canté, viajé, lloré, besé, recé, soñé. Y un día, ya libre de ti, apareciste, pero mantuve la calma de la sabiduría divina. Te disfrutaba en cada aparición, pero esta vez lo hacía sin expectativas, sólo disfrutando de lo que había, de lo que nos regalábamos a la distancia.

Antes había consumido tanta energía en ti, que ya era capaz de disfrutarte fuera de los lazos de un expectante e ilusorio futuro. Ahora podía estar contigo, pero libre de apegos. Sin embargo, pasó el tiempo y seguiste llenándome de risas, música, letras, planes y amor, hasta dejarme convertir en presa. Presa de tu espera, presa de la ilusión y de la expectativa, presa de la historia más bonita del mundo, presa de tus ojos y corazón.

Ahora me cubro y me libero, me emociono y luego tengo miedo. No hay a dónde ir y mis ganas te dibujan cerca de mi, esperando escribir juntos el milagro más bonito de la vida.

Scarlet.

martes, 23 de agosto de 2016

Algo más grande que yo



Algo más fuerte que yo me dice que eres para mi. Esta vez no soy yo quien te quiere, te quiero porque el universo me dice que te quiere para mi y así empezó todo. De a poco te empecé a figurar, al principio nunca fuiste nada parecido a lo que yo deseara. Pero mi cuerpo y alma no respondían de la misma manera. Algo fuera de nuestros reflejos nos dibujaban en un mismo trozo de papel.
Lo que más me gusta es que seguramente, como yo, tampoco lo imaginas y eso me gusta, quiero ser una sorpresa en tu vida. Quiero ser eso que jamás imaginaste ni toleraste y que sin embargo, resulte de las mejores cosas que te sucedan. Quiero volcarte la vida, así como Dios me la ha volcado a mi con este mensaje tuyo. Porque en ti hay mucho para mi y en mi hay mucho para ti y estoy segura de que en este mundo no existe otra persona con la que podamos crecer más que con un Nosotros.
Esto se siente puro y verdadero, tan fuera de apegos, de carencias o fantasias.

Ahora mismo estoy más consiente que nunca de mi enamoramiento con Dios, con la vida y conmigo misma. Puedo sentir la claridad de las cosas que nos seguirán elevando a ti y a mi en un mismo camino, mientras dure.

Scarlet.

domingo, 8 de febrero de 2015

10 kilos menos por favor.



¿Y si quieres algo con todas tus fuerzas por qué vas a privarte de ello?- me preguntaba esa vocecita habitual que vive en mi. 

Se me hace cobardía querer luchar por algo o probar con una experiencia nueva y dejarnos frenar por el miedo. Es como quedarnos adentro de un caparazón donde nada ni nadie nos podrá lastimar, pero dónde tampoco podremos ver, respirar, amar ni conocer el mundo... y es que cuánto miedo tenemos, con cuánto miedo vivimos. 

A veces me gustaría que el miedo fuera materia para irlo pesando por kilo persona tras persona, y así poder decir: "mira, ¿puedes ver con cuántos kilos de miedo estás cargando?, ¿ves porque te duelen las piernas cada que quieres caminar?, ¿ves porque se te agita en corazón tan rápido contra cualquier eventualidad? o ¿puedes ver como tu cuerpo no se siente ligero?, le es imposible querer alzar las alas e impulsarse a volar, así que ¡venga! tienes que bajar 50 kilos menos de miedo".

Sí, ojalá fuera así, ojalá pudiéramos verlo de manera tangible para darnos cuenta cuánto manipula nuestra realidad: nuestra vida. Sin embargo no es así, nos toca cargar con él, sabemos que hay algo en nuestras vidas que nos está pesando, no lo podemos ver, pero si identificarlo. Solo es necesario acallar el ruido de afuera y empezar a dialogar con nosotros mismos, con nuestro corazoncito. Necesitamos escucharlo, entenderlo y complacerlo, porque me da la sensación de que vivimos en un mundo en donde en cada segundo de nuestra existencia nos están diciendo que es lo que debemos hacer, pues se nos inculca la idea de que debemos de ser obedientes y yo me niego a eso. Yo creo que en la vida cada uno tiene que mandar en uno mismo. Tú decides sobre cómo quieres vivir y hacia dónde quieres ir.

  Una vez que tenemos claro lo queremos para nosotros, tenemos que tener el coraje para ir por ello, por encima de todo y de todos. Tú, tu mente y tu cuerpo lo saben, no te lo puedes negar. Aparecerán el miedo y los juicios, pero cuando confías más en ti, en el poder que tienes sobre tu vida; cuando confías más en el mundo y los corazones lindos; cuando confías más en Dios, vivirás sin tanto miedo, serás más libre y el miedo no te detendrá.

Si bien es cierto que todos tenemos miedo y que existe tan primitivamente en los humanos como elemento para la sobre vivencia y el cuidado propio, también es cierto que el problema surge cuando lo hacemos volar y nos acapara hasta en las situaciones más sencillas.

No hay porque vivir con tanto miedo, el mundo es maravilloso y hay que confiar en él, si tu le das cosas positivas; el va a responderte de la misma forma y aún cuando sea en situaciones negativas, él no te deja solo nunca, te da toda la fuerza que no creíste tener para salir adelante y cuando tienes esto presente en tu vida, muchos de nuestros miedos desaparecen, otros quizá se quedan, pero nunca serán suficiente motivo para dominarte porque tu historia solo la decides tú.

Scarlet.






viernes, 30 de enero de 2015

Si todo fuera más fácil







Hoy me encontré con este texto que escribí hace algunos meses atrás y me transportó a ese momento, a la fuerza de ese sentimiento y esta vez quiero depositarlo...

No sé como terminé aquí mirando al mar, pero esta vez con ojos de ausencia y desvelo, tratando de buscarte, queriendo desaparecer cada ola,  cada rugido, cada partícula de agua que lo vuelve infinito. Y es que quizá sigo pidiéndole que acorte las distancias, que me abrace hasta a ti y me deposite dentro de tus ansiedades para calmar mis frustraciones, para calmarnos los amores.

Me paro aquí y sigo mirándolo y sigo deseando que los aires que lo dibujan, también me dibujen entre tus alas y así continuar con nuestro vuelo, con nuestras ganas, con nuestros miedos, con nuestro amor. Porque ha llegado quizá la hora de demostrarle a este pedazo de vida azul infinita toda la fascinación que le tengo, que preludio, que le canto, que grito. Y es que es así, amo mis mares, pero ahora, ahora me separan de ti y le pone pausa a nuestra historia: mi favorita. Ahora enaltece la profundidad de mis suspiros, de mi sentir. Ahora pone a prueba mi calamidad, mi destino.

Puede que tenga celos de nosotros. Puede que crea que lo he cambiado. Puede que se sienta traicionado. Puede que me grite, pregunte y llore. Puede que quiera separarnos y también le devuelva la mirada a su marea, que le desvista la brisa, que le acaricie la arena, que me hunda entre sus sales, que le bese la vida... ¿Porque amor mío, y si fuera todo más fácil,  ¿volarías conmigo?…

Scarlet.

martes, 25 de noviembre de 2014

Sin luz.



Mi cabeza va rápido, pasa de un pensamiento a otro, trata de encontrar respuestas, respuestas que le signifiquen paz, que le pinten un camino para seguir. Lo tengo claro, estoy pensando más la vida que viviéndola y eso me crea nudos de ansiedad en las manos, en todo el cuerpo. Soy consciente de mis sensaciones, converso conmigo todo el tiempo, buscándome, pero sigo sin conseguirlo.

Siento que no  he parado, que he estado avanzando, voy en carretera de noche, conduzco sin luz, sin poder apreciar los paisajes por los que transito. No sé que hay más adelante, manejo temerosa, insegura, llena de dudas, no sé a dónde voy. No puedo ver. A veces pienso en parar y mirar un poco, pero no estoy segura, puede ser peligroso porque en la oscuridad seguiría sin ver nada. No puedo decidir por dónde ir, mientras no haya luz, mientras no se me haga de día. Así está mi interior oscuro, confundido, aturdido, necesito encontrarme y encender la vela y poder mirar; mirar lo que hay adentro y cuando pueda ver iré a cogerlo, iré por eso. Eso que no distingo con exactitud, pero que está latente, en cuanto pueda verlo lo reconocería.

Scarlet.
  

domingo, 2 de noviembre de 2014

Son 23.





Fotografía por: Geimar Hernandez.

Hoy cumplo 23 años en el mundo y las cosas han cambiado, yo he cambiado. Algunas veces como hoy siento mucho amor en el pecho, en el cuerpo, en el alma. Me siento presa de mi propio amor, de este que siento hacia la simplicidad, hacia mi familia, hacia mis amigos, hacia mi. Porque estoy saboreando lo intimo, lo limpio, lo mágico de vivir el presente. Así me siento en este instante que escribo, mágica, llena de amor, con ganas de esparcirlo todo, de que sea visto, tocado y vivido. Porque sentirte llena de serenidad dentro de la simplicidad de tu realidad, en el contacto con el viento, te vuelve eterna: infinita. Estoy ligera y hoy me expando, vuelo despacio, suave y con ritmo. 

Tengo 23 años y estoy completa, con dudas, con la sensibilidad a pulso, cargada de emociones, llena de noches y días, con todo y todo, hoy la armonía festeja junto conmigo de una manera melódica, tranquila y exquisita, es un día en que quiero decirle a la vida, al universo, al creador: … ¡Gracias!


Scarlet.

viernes, 17 de octubre de 2014

Mi primera vez de mochilazo.



Pude haber elegido viajar de otra manera, de una más cómoda, despreocupada y certera. Pude haber comprado un vuelo redondo en una de las aereolineas más comunes y pagar un precio más alto. Pude haber pagado por un tour para visitar diferentes lugares y hacer de mi viaje algo superficial, impalpable; o simplemente pude haberme pasado meses, o incluso años, planeando un viaje con reservaciones listas, trayectos previstos y con un itinerario perfectamente estructurado, pero no lo hice.
Así como existen miles de formas de vivir, también las existen para viajar y yo elegí la mía. Una que implica más riesgos, pero a la vez más riqueza espiritual y emocional. Una que todavía a muchos les cuesta asimilar, porque vive con adjetivos infundados por el miedo. Una que te acerca a la esencia de la vida y que a una buena cantidad de locos-mis favoritos- les gusta experimentar y hacer de ello un estilo de vida; otros tantos son frenados por el miedo o la incertidumbre que yo también tuve. Fue una manera de viajar que quizá no todos disfrutarían igual.

Así me fui yo, terminé la universidad, me titulé y una semana después me fui. Trabajé algunos meses, vendí mi coche y un buen día compré un ticket a las 3:00 am con destino a Madrid y sin fecha de vuelta. Ese día por poco no dormí del frenesí, parecía que esta vez si llegaría el momento que tanto soñé y luché la mayor parte de mi vida y eso que apenas tengo 22 ¡já!

Descolgué el telefono, estaba apunto de hacerlo, estaba apunto de comprar mi viaje de Cancún a Madrid, me asfixiba una mezcla de emoción con nervios. Mis padres estaban dormidos como la mayoría de las personas, eso quizá también debía estar haciendo yo, pero esa madrugada me ha volcado la vida de una manera maravillosa, así que no, NO debía estar dormida. "Es ahora o nunca" me retumbaban mis voces internas, las escuchaba retarme "¿No que es tu sueño y lo que realmente quieres?", "hazlo, deja de pensar", " si de verdad quisieras te debería de dejar de importar todo". Esta última me caló hondo. Descolgué el telefono, era la hora.

La aerolinea que había encontrado era española y ofrecía compras telefónicas, pero por la diferencia de horario debía llamar en ese momento. Yo desconocia todo acerca de esta aerolinea www.pullmanturair.com/es, lo único que sabía era que pagar 231 euros por un vuelo a Madrid me parecía irreaaal, casí una estafa. Estaba en promo y esa plaza debía ser mia antes de que cualquier otra cosa pudiera suceder. Investigué un poco sobre la aerolinea y cuando lo hice, supe que todo estaría bien. Ahora hasta puedo recomendarla ampliamente, viajaran con puros españoles y el shock cultural lo vivirán desde las filas del aeropuerto a la hora de documentar su equipaje, así que para cuando pisen tierras españolas ya estarán bien aclimatados.

Tanto placer me dominaba que conocí el regocijo de un corazón envuelto en autentica felicidad. Me iba, me iba a hacer el viaje que anhelé. Era momento de embriagarme de libertad y vida, de llenarme de historias y sabiduria. Mi prioridad nunca fueron los destinos sino todo lo que me dibujaría el camino, eso era lo único que me hacia arder el alma e inquietar la sangre.

No sabía nada de este viaje, ¿a dónde voy? No lo sé, ¿cómo es? No lo sé ¿qué voy a hacer? Tampoco lo sé ¿dónde pasaré mis noches? No lo sé, ya me las arreglaré. Eso era lo único que tenía por respuesta, todas las preguntas que me hacía también quedaban libres de ellas. No quise buscarles respuesta aunque los nervios y la emoción me sofocaba. Me mantuve firme y dejé al factor sorpresa hacer lo suyo.

Viajé lento, con pausas  y poco dinero, llevándome de cada sitio la esencia de su gente, hospitalidad, cultura: su manera de vivir. También les pedí prestados los lentes con los que ven la vida para hacerme unos personales.  No prentendí conocer una gran cantidad de sitios en el menor tiempo posible. No se trataba de hacer una carrera para traerme las fotos en los monumentos europeos más emblemáticos. De hecho, a pesar de su belleza, no es eso con lo que me quedo, mis mejores recuerdos son aquellas conexiones mágicas que hice con las personas que coincidí, las nuevas familias que creé,  los reencuentros que tuve, las sorpresas,  las locuras de cada viaje, la sobrevivencia a la incertidumbre del día, las frustraciones, el cansancio, la diversidad de colores, olores y sabores, las muestras de cariño y confianza, la lluvia de inspiración que recibí.

Viajar haciendo couchsurfing, reencontrandote con amigos, haciendo dedo, blablacar, sin tiempos, destinos o itinerarios, puede y tiene sus complicaciones, pero sin duda fue la mejor manera en que pude haber hecho esta travesia europea. Yo me quedo con la sensación de que hice una corta vida  en cada lugar.

La realidad que viví durante esos dos meses fue tan significativa para mi que no me sentía capaz de escribirla, sino hasta ahora después de cinco meses. Ya les contaré en cada siguiente post un poco más...



Scarlet.

jueves, 4 de septiembre de 2014

La capital del arte urbano.


El día comenzaba a despertar, 7:00 am en el Bejuco.


Cambié lo estático por el movimiento, la computadora por la cámara, el piso por la arena, el techo por el sol y el aire acondicionado por el viento. Mi oficina se había transformado esa semana y estaba feliz con la idea; sin duda, la nueva oficina era mucho más rudimentaria, pero divinamente genuina, así como prefiero.

Era un lunes, recién comenzaba la semana y yo junto con ella. En ese momento me encontraba en mi ritual de transformación física para dar el noticiero matutino - y le llamo así porque de verdad siento que el poder del maquillaje y el peinado son más fuertes de lo que se pueda ver por fuera. Me hacen sentir que me alejo de mi por un momento, que me convierto en otra persona, en alguien que cuando lo veo al espejo no tiene mucha relación con lo que guarda adentro; es algo diferente a lo que acostumbraba, pero ya hasta disfruto jugar con toda esa magia – entonces estaba en ese lapso cuando, de pronto, me acercaron el teléfono. ¡Una llamada para mí! Era mi jefe - ¡por fin! - quería hablar con él y preguntarle sobre algunas cosas que necesitaba para continuar con mis labores.  

Pasamos varios minutos colgados al teléfono, entre indicaciones y propuestas,  todavía recuerdo la prodigiosa sensación que experimenté cuando articuló una palabra de cinco sílabas: “Des-em-pól-va-te” - así como en cámara lenta- me dijo cuando me dio la oportunidad de ser testigo del nuevo fenómeno artístico que ya se desencadenaba en el Bejuco, un poblado de la costa michoacana que había permanecido bajo las sombras del agobiante ruido de la nada y que pasaba cada día dedicando su belleza al mundo, pero sin ser reconocida ni contemplada por nadie.

Hacían falta testigos, exploradores, descubridores, artistas y emprendedores para dar a conocer el sortilegio que envuelve a este lugar. Los conocí a todos, sin dejar de admirarme por el compromiso social que cada una de estas personas tiene por impulsar el desarrollo cultural y turístico de esta comunidad, abandonando el interés por obtener los típicos beneficios materiales que tanto enloquecen al mundo, únicamente dejaban al desnudo la satisfacción que poseen por compartir y ser un agente de cambio.  Así… sin más.

Fueron cuatro los días que estuve en este poblado, documentando la conversión al color que vivía el Bejuco en cada una de sus fachadas. Eran 16 los artistas que recibimos, la mayoría de ellos provenientes de la ciudad de México, otros de Morelia y un par de Colombia. Una explosión de pintura y energía creadora estaba a punto de esparcirse por cada rincón, grano de arena y molécula de agua.

Pocos saben del vigor que estimula a las almas creativas, el sentir el cálido aliento del sol, las cosquillas de la brisa, el desenfado del viento y el olor a tropical bajo una atmósfera de color apasionado.

Cada mañana, tarde y noche nos reuníamos todos en el comedor de doña Iris para saborear sus platillos – y más vale que no olviden su nombre, porque ella y todos los dedicados al arte culinario del Bejuco son unos grandes maestros de la gastronomía costera- mientras la convivencia entre las almas jóvenes era desbordante. Realmente lo disfrutaba y sin pensarlo estaba teniendo la vida que buscaba. Todo se conjugaba en aquel momento.

Tenía al frente el océano como una pintura infinita y viva, me dejaba inspirar y aprender de otros artistas, mientras conocía y compartía con niños, adultos y gente mayor, respirando la pureza de ellos, y lo mejor de todo era que traía a mi mejor cómplice para registrar lo descubierto: mi cámara. Cada día me convertía en una afortunada.

Escuché varias historias con diferentes voces, conocí el compromiso y la solidaridad con diferentes matices, pertenecí a otra comunidad que vive con más bondad la esencia de la vida, vi otras combinaciones de colores y geometrías, gocé de los sabores y me volví parte de un auténtico proyecto que, sin duda, seguirá latiendo cada vez más fuerte.

Para los días 24, 25 y 26 de octubre estamos preparando el siguiente festival de policromía en el Bejuco Michoacán, pero en esta ocasión combinaremos el arte urbano con la música, competencias de boogieboards, rallyes de BWS y muchas otras sorpresas.  No puedo dejar de mencionar mi más grande admiración para la gente de la televisora michoacana Nuestra Visión que ha impulsado esta grandiosa labor social y que actualmente, funge como organizadora y patrocinadora oficial de toda esta revolución de color.

















sábado, 26 de julio de 2014

Si no existieran mares...


He pensado en escribir acerca de nosotros, en esa historia que quien la conoce lo domina, pero luego el miedo me detiene, tengo miedo de que nos enterremos en letras, de que en lo único que te conviertas sea en literatura divina y que ese sea el resultado de nosotros, de nuestro amor...

Scarlet.

viernes, 25 de julio de 2014

Marañas de una ducha.



Las gotas resbalando por mi piel blanca, el ruido golpeando contra el suelo y dirigiéndose sin opción hacia las rejillas de la coladera. Mis manos sobre mi cabello, oprimiendo suave para hacer caer el resto de agua que iba absorbiendo a cada instante. Mi mente viajando de un pensamiento a otro con la rapidez como de quien se siente perseguido por las ideas.

-"Son 50 euros más si quieres que alguien pase por ti al aeropuerto y te lleve hasta tu dirección"- recordaba algunas voces del pasado.

-"¿Cómo puedes viajar así sin ningún plan, sin ningún destino?, yo tengo que armar y tener un itinerario para sentirme seguro".

-"No me gusta perder el control de las cosas".

Así fui pasando de una voz a otra,  ese flash back me llevó hasta esta palabra en la que llevaba varios días pensando: seguridad.

Seguridad, seguridad, seguridad, ¿existe tal cosa?, ¿de verdad podemos estar seguros de algo en nuestra vida o es simplemente que nos gusta y nos sentimos cómodos con la mera idea de su existencia?

Fui tejiéndola y tratando de desenmascararla para después exponerla y liberarme de ella.

¿Cuánto determina nuestras vidas esa idea de poseer seguridad? Queremos estar llenos de certezas, sentir el control en nuestras manos, y no hablo del de la televisión, aunque ese también. Pero tenemos esa constante necesidad de tener seguridad sobre el mañana, sobre nuestro futuro y pretendemos evitar a toda costa el dejarnos sorprender por aquellos infortunios que no estaban dentro de nuestros planes.

Preferimos continuar con nuestra pareja aunque ya no estemos enamorados de ella, aunque ya lo hayamos perdido todo, porque ello nos representa seguridad. Preferimos recorrer el mismo camino que ya conocemos y que sabemos que por ahí seguro llegaremos a nuestro destino en cuestión, que arriesgarnos a tomar otro por el que quizá lleguemos más rápido o sea más lúcido. De esta manera dejamos de probar e intentar cosas nuevas, porque tenemos miedo de lo que pueda pasar, porque representa inseguridad, atrevimiento, pérdida de control, vulnerabilidad y descontrol, todo eso a cambio de algo incierto. Poco a poco dejamos de vivir, de probar, de inventar, de descubrir, de ganar, de aprender, de confiar en el hermoso rompecabezas que arma la vida para nosotros.

Buscamos la seguridad a toda costa, porque nos hace sentir que tenemos el control, porque nos sentimos protegidos y tranquilos: seguros. Seguros de que si estudiamos una carrera obtendremos un buen trabajo que nos permita tener una mejor calidad de vida, y por tanto, una mayor seguridad sobre el abastecimiento de nuestras necesidades humanas. Seguros de que si nos casamos, no volveremos a estar solos y tendremos seguridad sobre una vida sexualmente activa. Seguros de que si nos convertimos en lo que nos han enseñado y en lo que demanda la sociedad, no seremos rechazados, ni sufriremos por luchar a contracorriente.

Tanta es nuestra necesidad de tal condición que los perversos se han dedicado a mostrarnos la parte más sucia, revolcada, frívola, grotesca y peligrosa del mundo. Por lo tanto cuidarnos y escondernos no parece ser opción. Así, conscientes y atemorizados de la "obscuridad" en la que vivimos, pagamos el precio que sea con tal de sentirnos seguros.

Observando alrededor me di cuenta de que en el fondo de las cosas, más que productos o servicios, lo que nos venden son ideas, ideas sobre la seguridad.

"Si usas este perfume seguro conquistarás a la chico(a) de tus sueños"
"Si compras este tratamiento seguro bajas diez kilos en una semana"
"Si viajas con nuestra compañía te evitarás cualquier problema que pueda surgir: viajas seguro con nosotros"
"Si utilizas nuestros productos, olvídate de las imperfecciones en la piel"
"Si te tomas estás píldoras, seguro le dirás adiós al estrés"

Es así que poco a poco vamos comprando "seguridades", vamos comprando tranquilidad aparente. Nos sentimos tan frágiles, vulnerables y dependientes que no nos damos cuenta del estancamiento en el que estamos viviendo. Ser conscientes de esto, ya implica tomar decisiones acerca de la postura que queremos tomar al respecto, y sea esta cual sea,  ya estaremos dándole por nosotros mismos, la figura que queremos al barro fresco que representa nuestra propia vida. Eso nos convierte automáticamente en artistas de nuestra propia existencia.

Ahora que no tengo certezas recuerdo que nadie las tiene y que ese sin fin de posibilidades que se muestran delante mío no son más que visiones que quieren curar mi vulnerabilidad frente a lo incierto del mañana.

Terminé mi ducha y corrí por lápiz y papel...

Scarlet.