jueves, 4 de septiembre de 2014

La capital del arte urbano.


El día comenzaba a despertar, 7:00 am en el Bejuco.


Cambié lo estático por el movimiento, la computadora por la cámara, el piso por la arena, el techo por el sol y el aire acondicionado por el viento. Mi oficina se había transformado esa semana y estaba feliz con la idea; sin duda, la nueva oficina era mucho más rudimentaria, pero divinamente genuina, así como prefiero.

Era un lunes, recién comenzaba la semana y yo junto con ella. En ese momento me encontraba en mi ritual de transformación física para dar el noticiero matutino - y le llamo así porque de verdad siento que el poder del maquillaje y el peinado son más fuertes de lo que se pueda ver por fuera. Me hacen sentir que me alejo de mi por un momento, que me convierto en otra persona, en alguien que cuando lo veo al espejo no tiene mucha relación con lo que guarda adentro; es algo diferente a lo que acostumbraba, pero ya hasta disfruto jugar con toda esa magia – entonces estaba en ese lapso cuando, de pronto, me acercaron el teléfono. ¡Una llamada para mí! Era mi jefe - ¡por fin! - quería hablar con él y preguntarle sobre algunas cosas que necesitaba para continuar con mis labores.  

Pasamos varios minutos colgados al teléfono, entre indicaciones y propuestas,  todavía recuerdo la prodigiosa sensación que experimenté cuando articuló una palabra de cinco sílabas: “Des-em-pól-va-te” - así como en cámara lenta- me dijo cuando me dio la oportunidad de ser testigo del nuevo fenómeno artístico que ya se desencadenaba en el Bejuco, un poblado de la costa michoacana que había permanecido bajo las sombras del agobiante ruido de la nada y que pasaba cada día dedicando su belleza al mundo, pero sin ser reconocida ni contemplada por nadie.

Hacían falta testigos, exploradores, descubridores, artistas y emprendedores para dar a conocer el sortilegio que envuelve a este lugar. Los conocí a todos, sin dejar de admirarme por el compromiso social que cada una de estas personas tiene por impulsar el desarrollo cultural y turístico de esta comunidad, abandonando el interés por obtener los típicos beneficios materiales que tanto enloquecen al mundo, únicamente dejaban al desnudo la satisfacción que poseen por compartir y ser un agente de cambio.  Así… sin más.

Fueron cuatro los días que estuve en este poblado, documentando la conversión al color que vivía el Bejuco en cada una de sus fachadas. Eran 16 los artistas que recibimos, la mayoría de ellos provenientes de la ciudad de México, otros de Morelia y un par de Colombia. Una explosión de pintura y energía creadora estaba a punto de esparcirse por cada rincón, grano de arena y molécula de agua.

Pocos saben del vigor que estimula a las almas creativas, el sentir el cálido aliento del sol, las cosquillas de la brisa, el desenfado del viento y el olor a tropical bajo una atmósfera de color apasionado.

Cada mañana, tarde y noche nos reuníamos todos en el comedor de doña Iris para saborear sus platillos – y más vale que no olviden su nombre, porque ella y todos los dedicados al arte culinario del Bejuco son unos grandes maestros de la gastronomía costera- mientras la convivencia entre las almas jóvenes era desbordante. Realmente lo disfrutaba y sin pensarlo estaba teniendo la vida que buscaba. Todo se conjugaba en aquel momento.

Tenía al frente el océano como una pintura infinita y viva, me dejaba inspirar y aprender de otros artistas, mientras conocía y compartía con niños, adultos y gente mayor, respirando la pureza de ellos, y lo mejor de todo era que traía a mi mejor cómplice para registrar lo descubierto: mi cámara. Cada día me convertía en una afortunada.

Escuché varias historias con diferentes voces, conocí el compromiso y la solidaridad con diferentes matices, pertenecí a otra comunidad que vive con más bondad la esencia de la vida, vi otras combinaciones de colores y geometrías, gocé de los sabores y me volví parte de un auténtico proyecto que, sin duda, seguirá latiendo cada vez más fuerte.

Para los días 24, 25 y 26 de octubre estamos preparando el siguiente festival de policromía en el Bejuco Michoacán, pero en esta ocasión combinaremos el arte urbano con la música, competencias de boogieboards, rallyes de BWS y muchas otras sorpresas.  No puedo dejar de mencionar mi más grande admiración para la gente de la televisora michoacana Nuestra Visión que ha impulsado esta grandiosa labor social y que actualmente, funge como organizadora y patrocinadora oficial de toda esta revolución de color.

















sábado, 26 de julio de 2014

Si no existieran mares...


He pensado en escribir acerca de nosotros, en esa historia que quien la conoce lo domina, pero luego el miedo me detiene, tengo miedo de que nos enterremos en letras, de que en lo único que te conviertas sea en literatura divina y que ese sea el resultado de nosotros, de nuestro amor...

Scarlet.

viernes, 25 de julio de 2014

Marañas de una ducha.



Las gotas resbalando por mi piel blanca, el ruido golpeando contra el suelo y dirigiéndose sin opción hacia las rejillas de la coladera. Mis manos sobre mi cabello, oprimiendo suave para hacer caer el resto de agua que iba absorbiendo a cada instante. Mi mente viajando de un pensamiento a otro con la rapidez como de quien se siente perseguido por las ideas.

-"Son 50 euros más si quieres que alguien pase por ti al aeropuerto y te lleve hasta tu dirección"- recordaba algunas voces del pasado.

-"¿Cómo puedes viajar así sin ningún plan, sin ningún destino?, yo tengo que armar y tener un itinerario para sentirme seguro".

-"No me gusta perder el control de las cosas".

Así fui pasando de una voz a otra,  ese flash back me llevó hasta esta palabra en la que llevaba varios días pensando: seguridad.

Seguridad, seguridad, seguridad, ¿existe tal cosa?, ¿de verdad podemos estar seguros de algo en nuestra vida o es simplemente que nos gusta y nos sentimos cómodos con la mera idea de su existencia?

Fui tejiéndola y tratando de desenmascararla para después exponerla y liberarme de ella.

¿Cuánto determina nuestras vidas esa idea de poseer seguridad? Queremos estar llenos de certezas, sentir el control en nuestras manos, y no hablo del de la televisión, aunque ese también. Pero tenemos esa constante necesidad de tener seguridad sobre el mañana, sobre nuestro futuro y pretendemos evitar a toda costa el dejarnos sorprender por aquellos infortunios que no estaban dentro de nuestros planes.

Preferimos continuar con nuestra pareja aunque ya no estemos enamorados de ella, aunque ya lo hayamos perdido todo, porque ello nos representa seguridad. Preferimos recorrer el mismo camino que ya conocemos y que sabemos que por ahí seguro llegaremos a nuestro destino en cuestión, que arriesgarnos a tomar otro por el que quizá lleguemos más rápido o sea más lúcido. De esta manera dejamos de probar e intentar cosas nuevas, porque tenemos miedo de lo que pueda pasar, porque representa inseguridad, atrevimiento, pérdida de control, vulnerabilidad y descontrol, todo eso a cambio de algo incierto. Poco a poco dejamos de vivir, de probar, de inventar, de descubrir, de ganar, de aprender, de confiar en el hermoso rompecabezas que arma la vida para nosotros.

Buscamos la seguridad a toda costa, porque nos hace sentir que tenemos el control, porque nos sentimos protegidos y tranquilos: seguros. Seguros de que si estudiamos una carrera obtendremos un buen trabajo que nos permita tener una mejor calidad de vida, y por tanto, una mayor seguridad sobre el abastecimiento de nuestras necesidades humanas. Seguros de que si nos casamos, no volveremos a estar solos y tendremos seguridad sobre una vida sexualmente activa. Seguros de que si nos convertimos en lo que nos han enseñado y en lo que demanda la sociedad, no seremos rechazados, ni sufriremos por luchar a contracorriente.

Tanta es nuestra necesidad de tal condición que los perversos se han dedicado a mostrarnos la parte más sucia, revolcada, frívola, grotesca y peligrosa del mundo. Por lo tanto cuidarnos y escondernos no parece ser opción. Así, conscientes y atemorizados de la "obscuridad" en la que vivimos, pagamos el precio que sea con tal de sentirnos seguros.

Observando alrededor me di cuenta de que en el fondo de las cosas, más que productos o servicios, lo que nos venden son ideas, ideas sobre la seguridad.

"Si usas este perfume seguro conquistarás a la chico(a) de tus sueños"
"Si compras este tratamiento seguro bajas diez kilos en una semana"
"Si viajas con nuestra compañía te evitarás cualquier problema que pueda surgir: viajas seguro con nosotros"
"Si utilizas nuestros productos, olvídate de las imperfecciones en la piel"
"Si te tomas estás píldoras, seguro le dirás adiós al estrés"

Es así que poco a poco vamos comprando "seguridades", vamos comprando tranquilidad aparente. Nos sentimos tan frágiles, vulnerables y dependientes que no nos damos cuenta del estancamiento en el que estamos viviendo. Ser conscientes de esto, ya implica tomar decisiones acerca de la postura que queremos tomar al respecto, y sea esta cual sea,  ya estaremos dándole por nosotros mismos, la figura que queremos al barro fresco que representa nuestra propia vida. Eso nos convierte automáticamente en artistas de nuestra propia existencia.

Ahora que no tengo certezas recuerdo que nadie las tiene y que ese sin fin de posibilidades que se muestran delante mío no son más que visiones que quieren curar mi vulnerabilidad frente a lo incierto del mañana.

Terminé mi ducha y corrí por lápiz y papel...

Scarlet.


miércoles, 23 de julio de 2014

Tú: tu mundo.




Me gusta crear, inventar y jugar.
Me gusta creer que puedo y poder.
Me gusta sentir libertad y volar.
Me gusta coleccionar historias y sentir empatía. 
Me gusta leer y encontrar respuestas.
Me gusta la naturaleza y fundirme en ella.
Me gusta la magia de las conexiones.
Me gusta escribir y convertirme en letras.
Me gusta no tener certezas y dejarme sorprender.
Me gusta aprender y dejarme inspirar.
Me gusta despertar a mis sentidos y dejarlos reinar.
Me gusta la vida y sus enigmas.
Me gusta recordar quien soy y serme fiel.
Me gusta la profundidad más que la superficie.
Me gusta soñar y tener otra vida por las noches...

 Pero lo que más me gusta es tener miedo de olvidar la manera en la que quiero vivir mi vida, porque gracias a ese temor constante, voy cuidando y reafirmando a cada paso mi navegar por este mundo.

Scarlet.


lunes, 7 de julio de 2014

Capturing Images.


Los recuerdos análogos de una Fish Eye a la deriva.



Toda esa necesidad de control es pura ilusión, cuando te abandonas te conviertes en lo que eres en realidad.


No he estado en todas partes, pero están en mi lista.


Si no estamos preparados para equivocarnos, nunca llegaremos a algo original.



No pretendo mucho, pido andar liviana.



Paisajes, contemplación, corazón vivo, alma tranquila.


Amo la vida porque se que puede ser tan buena como la quieras hacer.


 Tener una colección de sonrisas, bienvenidas, despedidas, casualidades, destinos, caminos.


Aprendí a empezar a mirar siempre desde adentro para después poder apreciar la belleza que persiste afuera.


Scarlet.

martes, 24 de junio de 2014

Grandeza.



Iba en el camino pensando tantas cosas que al final me condujeron a estas palabras...

No nos hacen grandes las ciudades donde vivimos, el puesto, sueldo o grados académicos que tengamos. Tampoco nos hacen grandes la belleza física, la fama o el reconocimiento social. Para mi lo único que te hace verdaderamente grande eres tú mismo; el trabajo personal que hagas para ser feliz,  para dar lo mejor de ti, para estar en paz y armonía contigo mismo y, por consecuencia con el  resto del mundo para alcanzar los valores más grandes del ser humano: ser solidario, humilde, sensato genuino. Es el amor que le tengas a la vida para aprovechar tu tiempo y hacer de ella el mejor regalo que haya existido. Es dejarte sentir para contactar con tus sentimientos y emociones. Es el coraje que tengas para saber vivir, enfrentar, e incluso, saborear tus miedos para atreverte a luchar por lo que quieres, convencido de que no existe el fracaso y que sólo son los pasos que tuviste que transitar para alcanzar tus sueños y empezar a volar.  Es querer experimentar la vida, amarla por sus enigmas, lluvias y tornados.  Es aceptarte con tus carencias y virtudes, es buscar ser la mejor de ti: saber vivir por ti y para ti, para mi eso es GRANDEZA.

Scarlet.

martes, 3 de junio de 2014

Reajustes.



Se me olvidaba que la gracia de la vida es poder disfrutar de todos y cada uno de los sentimientos que pueden desembarcar en nuestro cuerpo como una aventura más.

Algunos me lo habían platicado, otros advertido, pero yo no quería adelantarme o predisponerme a que pudiera pasar. Pero así fue, en mayor o menor medida, me perdí no sé dónde, si en la mente, en el cuerpo, en otro mundo, en otro amor, en una burbuja o quizá en todos ellos. Materialmente estaba aquí, pero yo no lograba regresar. Me sentía ajena, perdida, retraída, fuera de mi.

Describir un coctel de sensaciones que me perseguían y no lograba identificar ni hacérmelas amigas, aún es difícil. Me desequilibraron o quizá eran parte del equilibrio mismo. Todas ellas eran tan diferentes a las que había conocido hasta ahora.  Eran tantas que se presentaron juntas y de golpe como gritando "sorpresa". 

¿A quién no le gustan las sorpresas? Al principio me alegré y disfruté de su sorpresa pero poco después se fueron cayendo los globos, las serpentinas. Se fue acabando la comida y los bailes. En algún momento desperté, confundida de saber qué había sido todo aquello. "¿Acaso el mejor de los sueños?, ¿una "probadita"?, ¿apenas un comienzo?, ¿un impulso?" pensaba... pero fue real, tan real como ver todo lo que había quedado tirado después de la fiesta. No sabía qué hacer, por dónde empezar a recoger, cómo acomodar todo, reajustar el camino y mis emociones. 

Es hasta ahora que comienzo a desalojar los espacios, a digerir la cantidad de estímulos que estuve recibiendo, a entender que me enfrenté a otros procesos, que se me insertó un "chip" nuevo, que crecí y que mis ojos y mi corazón ven y sienten diferente. Que me gusta pensar que soy un versión mejorada de mi. Después de que este frágil y humano cuerpo fue hermosamente bombardeado por una numerosa cantidad de estímulos, los tomo con cariño y con ellos vuelvo a encender la música de mi vida para empezar una fiesta nueva.

Scarlet.