domingo, 2 de noviembre de 2014

Son 23.





Fotografía por: Geimar Hernandez.

Hoy cumplo 23 años en el mundo y las cosas han cambiado, yo he cambiado. Algunas veces como hoy siento mucho amor en el pecho, en el cuerpo, en el alma. Me siento presa de mi propio amor, de este que siento hacia la simplicidad, hacia mi familia, hacia mis amigos, hacia mi. Porque estoy saboreando lo intimo, lo limpio, lo mágico de vivir el presente. Así me siento en este instante que escribo, mágica, llena de amor, con ganas de esparcirlo todo, de que sea visto, tocado y vivido. Porque sentirte llena de serenidad dentro de la simplicidad de tu realidad, en el contacto con el viento, te vuelve eterna: infinita. Estoy ligera y hoy me expando, vuelo despacio, suave y con ritmo. 

Tengo 23 años y estoy completa, con dudas, con la sensibilidad a pulso, cargada de emociones, llena de noches y días, con todo y todo, hoy la armonía festeja junto conmigo de una manera melódica, tranquila y exquisita, es un día en que quiero decirle a la vida, al universo, al creador: … ¡Gracias!


Scarlet.

viernes, 17 de octubre de 2014

Mi primera vez de mochilazo.



Pude haber elegido viajar de otra manera, de una más cómoda, despreocupada y certera. Pude haber comprado un vuelo redondo en una de las aereolineas más comunes y pagar un precio más alto. Pude haber pagado por un tour para visitar diferentes lugares y hacer de mi viaje algo superficial, impalpable; o simplemente pude haberme pasado meses, o incluso años, planeando un viaje con reservaciones listas, trayectos previstos y con un itinerario perfectamente estructurado, pero no lo hice.
Así como existen miles de formas de vivir, también las existen para viajar y yo elegí la mía. Una que implica más riesgos, pero a la vez más riqueza espiritual y emocional. Una que todavía a muchos les cuesta asimilar, porque vive con adjetivos infundados por el miedo. Una que te acerca a la esencia de la vida y que a una buena cantidad de locos-mis favoritos- les gusta experimentar y hacer de ello un estilo de vida; otros tantos son frenados por el miedo o la incertidumbre que yo también tuve. Fue una manera de viajar que quizá no todos disfrutarían igual.

Así me fui yo, terminé la universidad, me titulé y una semana después me fui. Trabajé algunos meses, vendí mi coche y un buen día compré un ticket a las 3:00 am con destino a Madrid y sin fecha de vuelta. Ese día por poco no dormí del frenesí, parecía que esta vez si llegaría el momento que tanto soñé y luché la mayor parte de mi vida y eso que apenas tengo 22 ¡já!

Descolgué el telefono, estaba apunto de hacerlo, estaba apunto de comprar mi viaje de Cancún a Madrid, me asfixiba una mezcla de emoción con nervios. Mis padres estaban dormidos como la mayoría de las personas, eso quizá también debía estar haciendo yo, pero esa madrugada me ha volcado la vida de una manera maravillosa, así que no, NO debía estar dormida. "Es ahora o nunca" me retumbaban mis voces internas, las escuchaba retarme "¿No que es tu sueño y lo que realmente quieres?", "hazlo, deja de pensar", " si de verdad quisieras te debería de dejar de importar todo". Esta última me caló hondo. Descolgué el telefono, era la hora.

La aerolinea que había encontrado era española y ofrecía compras telefónicas, pero por la diferencia de horario debía llamar en ese momento. Yo desconocia todo acerca de esta aerolinea www.pullmanturair.com/es, lo único que sabía era que pagar 231 euros por un vuelo a Madrid me parecía irreaaal, casí una estafa. Estaba en promo y esa plaza debía ser mia antes de que cualquier otra cosa pudiera suceder. Investigué un poco sobre la aerolinea y cuando lo hice, supe que todo estaría bien. Ahora hasta puedo recomendarla ampliamente, viajaran con puros españoles y el shock cultural lo vivirán desde las filas del aeropuerto a la hora de documentar su equipaje, así que para cuando pisen tierras españolas ya estarán bien aclimatados.

Tanto placer me dominaba que conocí el regocijo de un corazón envuelto en autentica felicidad. Me iba, me iba a hacer el viaje que anhelé. Era momento de embriagarme de libertad y vida, de llenarme de historias y sabiduria. Mi prioridad nunca fueron los destinos sino todo lo que me dibujaría el camino, eso era lo único que me hacia arder el alma e inquietar la sangre.

No sabía nada de este viaje, ¿a dónde voy? No lo sé, ¿cómo es? No lo sé ¿qué voy a hacer? Tampoco lo sé ¿dónde pasaré mis noches? No lo sé, ya me las arreglaré. Eso era lo único que tenía por respuesta, todas las preguntas que me hacía también quedaban libres de ellas. No quise buscarles respuesta aunque los nervios y la emoción me sofocaba. Me mantuve firme y dejé al factor sorpresa hacer lo suyo.

Viajé lento, con pausas  y poco dinero, llevándome de cada sitio la esencia de su gente, hospitalidad, cultura: su manera de vivir. También les pedí prestados los lentes con los que ven la vida para hacerme unos personales.  No prentendí conocer una gran cantidad de sitios en el menor tiempo posible. No se trataba de hacer una carrera para traerme las fotos en los monumentos europeos más emblemáticos. De hecho, a pesar de su belleza, no es eso con lo que me quedo, mis mejores recuerdos son aquellas conexiones mágicas que hice con las personas que coincidí, las nuevas familias que creé,  los reencuentros que tuve, las sorpresas,  las locuras de cada viaje, la sobrevivencia a la incertidumbre del día, las frustraciones, el cansancio, la diversidad de colores, olores y sabores, las muestras de cariño y confianza, la lluvia de inspiración que recibí.

Viajar haciendo couchsurfing, reencontrandote con amigos, haciendo dedo, blablacar, sin tiempos, destinos o itinerarios, puede y tiene sus complicaciones, pero sin duda fue la mejor manera en que pude haber hecho esta travesia europea. Yo me quedo con la sensación de que hice una corta vida  en cada lugar.

La realidad que viví durante esos dos meses fue tan significativa para mi que no me sentía capaz de escribirla, sino hasta ahora después de cinco meses. Ya les contaré en cada siguiente post un poco más...



Scarlet.

jueves, 4 de septiembre de 2014

La capital del arte urbano.


El día comenzaba a despertar, 7:00 am en el Bejuco.


Cambié lo estático por el movimiento, la computadora por la cámara, el piso por la arena, el techo por el sol y el aire acondicionado por el viento. Mi oficina se había transformado esa semana y estaba feliz con la idea; sin duda, la nueva oficina era mucho más rudimentaria, pero divinamente genuina, así como prefiero.

Era un lunes, recién comenzaba la semana y yo junto con ella. En ese momento me encontraba en mi ritual de transformación física para dar el noticiero matutino - y le llamo así porque de verdad siento que el poder del maquillaje y el peinado son más fuertes de lo que se pueda ver por fuera. Me hacen sentir que me alejo de mi por un momento, que me convierto en otra persona, en alguien que cuando lo veo al espejo no tiene mucha relación con lo que guarda adentro; es algo diferente a lo que acostumbraba, pero ya hasta disfruto jugar con toda esa magia – entonces estaba en ese lapso cuando, de pronto, me acercaron el teléfono. ¡Una llamada para mí! Era mi jefe - ¡por fin! - quería hablar con él y preguntarle sobre algunas cosas que necesitaba para continuar con mis labores.  

Pasamos varios minutos colgados al teléfono, entre indicaciones y propuestas,  todavía recuerdo la prodigiosa sensación que experimenté cuando articuló una palabra de cinco sílabas: “Des-em-pól-va-te” - así como en cámara lenta- me dijo cuando me dio la oportunidad de ser testigo del nuevo fenómeno artístico que ya se desencadenaba en el Bejuco, un poblado de la costa michoacana que había permanecido bajo las sombras del agobiante ruido de la nada y que pasaba cada día dedicando su belleza al mundo, pero sin ser reconocida ni contemplada por nadie.

Hacían falta testigos, exploradores, descubridores, artistas y emprendedores para dar a conocer el sortilegio que envuelve a este lugar. Los conocí a todos, sin dejar de admirarme por el compromiso social que cada una de estas personas tiene por impulsar el desarrollo cultural y turístico de esta comunidad, abandonando el interés por obtener los típicos beneficios materiales que tanto enloquecen al mundo, únicamente dejaban al desnudo la satisfacción que poseen por compartir y ser un agente de cambio.  Así… sin más.

Fueron cuatro los días que estuve en este poblado, documentando la conversión al color que vivía el Bejuco en cada una de sus fachadas. Eran 16 los artistas que recibimos, la mayoría de ellos provenientes de la ciudad de México, otros de Morelia y un par de Colombia. Una explosión de pintura y energía creadora estaba a punto de esparcirse por cada rincón, grano de arena y molécula de agua.

Pocos saben del vigor que estimula a las almas creativas, el sentir el cálido aliento del sol, las cosquillas de la brisa, el desenfado del viento y el olor a tropical bajo una atmósfera de color apasionado.

Cada mañana, tarde y noche nos reuníamos todos en el comedor de doña Iris para saborear sus platillos – y más vale que no olviden su nombre, porque ella y todos los dedicados al arte culinario del Bejuco son unos grandes maestros de la gastronomía costera- mientras la convivencia entre las almas jóvenes era desbordante. Realmente lo disfrutaba y sin pensarlo estaba teniendo la vida que buscaba. Todo se conjugaba en aquel momento.

Tenía al frente el océano como una pintura infinita y viva, me dejaba inspirar y aprender de otros artistas, mientras conocía y compartía con niños, adultos y gente mayor, respirando la pureza de ellos, y lo mejor de todo era que traía a mi mejor cómplice para registrar lo descubierto: mi cámara. Cada día me convertía en una afortunada.

Escuché varias historias con diferentes voces, conocí el compromiso y la solidaridad con diferentes matices, pertenecí a otra comunidad que vive con más bondad la esencia de la vida, vi otras combinaciones de colores y geometrías, gocé de los sabores y me volví parte de un auténtico proyecto que, sin duda, seguirá latiendo cada vez más fuerte.

Para los días 24, 25 y 26 de octubre estamos preparando el siguiente festival de policromía en el Bejuco Michoacán, pero en esta ocasión combinaremos el arte urbano con la música, competencias de boogieboards, rallyes de BWS y muchas otras sorpresas.  No puedo dejar de mencionar mi más grande admiración para la gente de la televisora michoacana Nuestra Visión que ha impulsado esta grandiosa labor social y que actualmente, funge como organizadora y patrocinadora oficial de toda esta revolución de color.

















sábado, 26 de julio de 2014

Si no existieran mares...


He pensado en escribir acerca de nosotros, en esa historia que quien la conoce lo domina, pero luego el miedo me detiene, tengo miedo de que nos enterremos en letras, de que en lo único que te conviertas sea en literatura divina y que ese sea el resultado de nosotros, de nuestro amor...

Scarlet.

viernes, 25 de julio de 2014

Marañas de una ducha.



Las gotas resbalando por mi piel blanca, el ruido golpeando contra el suelo y dirigiéndose sin opción hacia las rejillas de la coladera. Mis manos sobre mi cabello, oprimiendo suave para hacer caer el resto de agua que iba absorbiendo a cada instante. Mi mente viajando de un pensamiento a otro con la rapidez como de quien se siente perseguido por las ideas.

-"Son 50 euros más si quieres que alguien pase por ti al aeropuerto y te lleve hasta tu dirección"- recordaba algunas voces del pasado.

-"¿Cómo puedes viajar así sin ningún plan, sin ningún destino?, yo tengo que armar y tener un itinerario para sentirme seguro".

-"No me gusta perder el control de las cosas".

Así fui pasando de una voz a otra,  ese flash back me llevó hasta esta palabra en la que llevaba varios días pensando: seguridad.

Seguridad, seguridad, seguridad, ¿existe tal cosa?, ¿de verdad podemos estar seguros de algo en nuestra vida o es simplemente que nos gusta y nos sentimos cómodos con la mera idea de su existencia?

Fui tejiéndola y tratando de desenmascararla para después exponerla y liberarme de ella.

¿Cuánto determina nuestras vidas esa idea de poseer seguridad? Queremos estar llenos de certezas, sentir el control en nuestras manos, y no hablo del de la televisión, aunque ese también. Pero tenemos esa constante necesidad de tener seguridad sobre el mañana, sobre nuestro futuro y pretendemos evitar a toda costa el dejarnos sorprender por aquellos infortunios que no estaban dentro de nuestros planes.

Preferimos continuar con nuestra pareja aunque ya no estemos enamorados de ella, aunque ya lo hayamos perdido todo, porque ello nos representa seguridad. Preferimos recorrer el mismo camino que ya conocemos y que sabemos que por ahí seguro llegaremos a nuestro destino en cuestión, que arriesgarnos a tomar otro por el que quizá lleguemos más rápido o sea más lúcido. De esta manera dejamos de probar e intentar cosas nuevas, porque tenemos miedo de lo que pueda pasar, porque representa inseguridad, atrevimiento, pérdida de control, vulnerabilidad y descontrol, todo eso a cambio de algo incierto. Poco a poco dejamos de vivir, de probar, de inventar, de descubrir, de ganar, de aprender, de confiar en el hermoso rompecabezas que arma la vida para nosotros.

Buscamos la seguridad a toda costa, porque nos hace sentir que tenemos el control, porque nos sentimos protegidos y tranquilos: seguros. Seguros de que si estudiamos una carrera obtendremos un buen trabajo que nos permita tener una mejor calidad de vida, y por tanto, una mayor seguridad sobre el abastecimiento de nuestras necesidades humanas. Seguros de que si nos casamos, no volveremos a estar solos y tendremos seguridad sobre una vida sexualmente activa. Seguros de que si nos convertimos en lo que nos han enseñado y en lo que demanda la sociedad, no seremos rechazados, ni sufriremos por luchar a contracorriente.

Tanta es nuestra necesidad de tal condición que los perversos se han dedicado a mostrarnos la parte más sucia, revolcada, frívola, grotesca y peligrosa del mundo. Por lo tanto cuidarnos y escondernos no parece ser opción. Así, conscientes y atemorizados de la "obscuridad" en la que vivimos, pagamos el precio que sea con tal de sentirnos seguros.

Observando alrededor me di cuenta de que en el fondo de las cosas, más que productos o servicios, lo que nos venden son ideas, ideas sobre la seguridad.

"Si usas este perfume seguro conquistarás a la chico(a) de tus sueños"
"Si compras este tratamiento seguro bajas diez kilos en una semana"
"Si viajas con nuestra compañía te evitarás cualquier problema que pueda surgir: viajas seguro con nosotros"
"Si utilizas nuestros productos, olvídate de las imperfecciones en la piel"
"Si te tomas estás píldoras, seguro le dirás adiós al estrés"

Es así que poco a poco vamos comprando "seguridades", vamos comprando tranquilidad aparente. Nos sentimos tan frágiles, vulnerables y dependientes que no nos damos cuenta del estancamiento en el que estamos viviendo. Ser conscientes de esto, ya implica tomar decisiones acerca de la postura que queremos tomar al respecto, y sea esta cual sea,  ya estaremos dándole por nosotros mismos, la figura que queremos al barro fresco que representa nuestra propia vida. Eso nos convierte automáticamente en artistas de nuestra propia existencia.

Ahora que no tengo certezas recuerdo que nadie las tiene y que ese sin fin de posibilidades que se muestran delante mío no son más que visiones que quieren curar mi vulnerabilidad frente a lo incierto del mañana.

Terminé mi ducha y corrí por lápiz y papel...

Scarlet.


miércoles, 23 de julio de 2014

Tú: tu mundo.




Me gusta crear, inventar y jugar.
Me gusta creer que puedo y poder.
Me gusta sentir libertad y volar.
Me gusta coleccionar historias y sentir empatía. 
Me gusta leer y encontrar respuestas.
Me gusta la naturaleza y fundirme en ella.
Me gusta la magia de las conexiones.
Me gusta escribir y convertirme en letras.
Me gusta no tener certezas y dejarme sorprender.
Me gusta aprender y dejarme inspirar.
Me gusta despertar a mis sentidos y dejarlos reinar.
Me gusta la vida y sus enigmas.
Me gusta recordar quien soy y serme fiel.
Me gusta la profundidad más que la superficie.
Me gusta soñar y tener otra vida por las noches...

 Pero lo que más me gusta es tener miedo de olvidar la manera en la que quiero vivir mi vida, porque gracias a ese temor constante, voy cuidando y reafirmando a cada paso mi navegar por este mundo.

Scarlet.


lunes, 7 de julio de 2014

Capturing Images.


Los recuerdos análogos de una Fish Eye a la deriva.



Toda esa necesidad de control es pura ilusión, cuando te abandonas te conviertes en lo que eres en realidad.


No he estado en todas partes, pero están en mi lista.


Si no estamos preparados para equivocarnos, nunca llegaremos a algo original.



No pretendo mucho, pido andar liviana.



Paisajes, contemplación, corazón vivo, alma tranquila.


Amo la vida porque se que puede ser tan buena como la quieras hacer.


 Tener una colección de sonrisas, bienvenidas, despedidas, casualidades, destinos, caminos.


Aprendí a empezar a mirar siempre desde adentro para después poder apreciar la belleza que persiste afuera.


Scarlet.