lunes, 12 de mayo de 2014

El final del comienzo.



Dos meses, dos meses que se resumen a toda mi vida, dos meses de sueños vivos y almas completas, dos meses de crecimiento y aprendizaje: los dos mejores meses de mi vida. 

Estoy por concluir esta aventura que me propuse a realizar desde que tenía algunos trece años. Una oportunidad que busqué, ansié, soñé y por la cual lagrimee durante todo el proceso que viví para conseguirlo. 

Ahora lo he hecho, me he tatuado esta experiencia que hoy me ha motivado a conseguir otras, a abrir mi mente, a tener nuevos sueños, nuevos objetivos; a ser mejor persona, a tener más hambre de aprendizaje, a convencerme de que todo puede estar al alcance cuando se tienen ganas y coraje para hacerlo, a pesar de todo,  de todos. 

Son innumerables las cosas que me llevo y no hablo de souvenirs, hablo sobre la vida, el amor; sobre la felicidad, la solidaridad, las culturas, los lenguajes, las diferencias y similitudes, la historia, los sabores, las sonrisas, las personas. Son tantas que ni siquiera me siento capaz de enumerarlas todas,  pero a pesar de eso, todas y cada una están aquí conmigo. Y saber que son todas mías y que únicamente me pertenecen a mi, tal cual lo vi, lo sentí y lo viví, lo convierten en el tesoro más grande, porque ya me llenaron por dentro, ya son parte de mi y de aquí nunca podrán salir. Me acompañarán siempre y querrán andar por ahí recolectando más y más para enriquecerse y apapacharse unas con otras...

Scarlet.

martes, 6 de mayo de 2014

Turista o viajero.


Hace varios días me topé con una frase que me llamó la atención, ella decía: " no seas un turista, se un viajero". Debo aceptar que al principio me gustó y pensé algo tan coloquial como: "ahuevo,  no es lo mismo"  e inconscientemente al repetir esta frase subestimas al turista y te alzas la playera como viajero enorgullecido por la labor que implica ser uno de estos.

Pasaron los minutos y seguí reflexionando dicha frase hasta que llegué a otro punto en el que me reafirmé a mi misma lo siguiente: "a mi me gusta viajar, yo amo andar en el camino, pararme y contemplar, luego continuar y sentir libertad". Entonces concluí que no importa si eres turista o viajero, ¿Por qué seguir clasificando?, ¿acaso para sentirnos mejores?, ¿para así darnos el valor y esfuerzo que merece esta labor?... 

Por la razón que sea, creo que el punto medular es que si estás de turista o viajero, igual estás viajando y para mi en eso se concentra todo, es decir, si sabes adaptarte a nuevos climas, olores, sabores y culturas; si sabes abrazar los momentos, crear historias con nuevos personajes; si disfrutas y agradeces lo que tienes y valoras lo que te falta, si te sientes con hambre de aprender, de seguir creciendo como ser humano; si te haces amigo(a) de momentos inciertos, inseguros e inestables; si puedes dejar atrás las comodidades y cambiarlas por experiencias únicas o si estás haciendo lo que amas que es viajar y sólo te concentras en disfrutar de todo lo que ocurre en tu viaje... turista o viajero, a mi me da igual.

Scarlet.



sábado, 26 de abril de 2014

Palabras con fuerza.




Quizá fui muy ingenua al pensar que mientras viajaba podría escribir sobre mis experiencias, realmente así quería que fuera, pero ahora que estoy viviendo esta realidad, me he dado cuenta que me ha sido muy difícil hacerlo por muchas razones. Por un lado, tienes todo un mundo afuera esperando por ti y no quieres perderte nada, sólo quieres vivir y mandar al carajo todo. A mi cabeza llegan pensamientos como: " este es mi momento, al diablo lo demás, quiero disfrutarlo y no pensar en nada más, sólo VIVIR". Y así es como ha estado funcionando mi organismo y mente durante toda esta aventura. El tiempo es corto, y cada segundo es tan valioso que me resulta complicado tratar de hacer un espacio para darle vida a este "rinconcito" que he creado para refugiarme; muchas veces también se complica por las circunstancias, pues a menudo no dispones de las condiciones necesarias para hacerlo y menos cuando se trata de andar a la deriva viviendo el día a día.

Sin embargo, constantemente llega a mi la sensación de querer compartir y dejar un registro de mis experiencias y eso ha hecho que no me olvide ni un segundo de seguir adelante con la idea que tuve en un principio, me sigue como un "fantasmita" y cuando se presenta la oportunidad no dudo ni un segundo en aventar letras al viento y dejarla volar, por eso heme aquí.



En el primer post que hice acerca de este viaje "Ahí donde todo comenzaba", escribí acerca de la alemana que conocí en mi vuelo de Guadalajara a Cancún, en él comenté que nos despedimos esperando vernos en Alemania. Al principio pudo sonar a ese tipo de frases que uno lanza sin mucha expectativa, pero finalmente así fue.

Habíamos estado en contacto, pero me encontraba en Bruselas cuando recibí uno de sus mensajes preguntándome que si regresaría a Alemania. Le dije que sí, pero hasta ese momento en mis "planes" sólo estaba visitar Berlín. Le eché un vistazo al mapa, como ya era costumbre y me di cuenta que Munster, su ciudad, me quedaba perfecto de pasada y eso significaba una cosa: agregaría un destino más. El camino  ahora se pintaba así: Bruselas - Amsterdam - Munster - Berlín.

Le confirmé mi visita un par de horas antes de comprar el billete y tomar el siguiente tren de Amsterdam a Munster. Pasaron algunas tres horas cuando ella ya me estaba esperando en la estación central. En cuanto me bajé del vagón, la vi llegar de sorpresa acompañada de Malco, su mascota. Estábamos realmente felices de volver a encontrarnos y pasar algunos días juntas.

Como era de esperarse, fuimos juntas a recorrer la ciudad, me parecía hermosa, como todos los pueblos y lugares que ya había visto de Alemania, siempre resaltando el verde y los tonos ocres en sus paisajes. Mientras caminábamos yo continuaba amando respirar de buen aire, viviendo la tranquilidad, el orden y la elegancia. Charlamos, reímos, compartimos historias, ideas, similitudes y diferencias. La atmósfera fue perfecta, estábamos completas, vivas y creando una historia maravillosa juntas.

En algún momento de esa tarde lo único que me faltaba era un buen registro de ese día, es decir, sólo quería una fotografía que me recordara todo aquello que estaba viviendo, pero como no traía ningún tripie,  no muy convencida, le pedí a la primera persona que vi que me hiciera el favor de hacerlo. Minutos después, se nos acercó un señor también una cámara profesional, lo observé y vi su pinta de fotógrafo mientras nos preguntaba cómo había quedado la foto que nos tomó el extraño. Se la enseñé y como era de esperarse, la luz y la composición no era la adecuada, así que terminó proponiendo hacernos la foto que deseaba, por fin alguien que sabía iba a tomarnos la foto que esperaba y así fue. Finalmente el terminó haciéndonos una sesión de fotos a las dos durante aproximadamente una hora. Estábamos felices y no dejábamos de pensar en todas las situaciones extraordinariamente locas que en tan poco tiempo ya habíamos vivido.



¿Mi estancia?... fue realmente especial, me abrió las puertas de su departamento, de sus amigos, de su ciudad y en resumen fuimos como una familia durante un par de días que nunca olvidaré.


Scarlet.

jueves, 10 de abril de 2014

El rompecabezas más bonito.


Fotografía por: Aaron Kintzi.

Este texto lo escribí camino al aeropuerto de Barcelona. Iba pegada a la ventana sintiendo el fluir de estas sensaciones.

Todavía sigo sorprendiéndome por la rapidez con la que el ser humano puede adaptarse a diferentes condiciones, atmósferas y contextos. Cada vez que llega la hora de partir de una ciudad a otra, me doy cuenta de que estuve viviendo tan familiarizada con todo lo que me rodeó, que incluso puedo experimentar el sabor amargo de las despedidas y palpar la melancolía de dejar todo atrás para continuar. Es como si el mundo se resumiera a Barcelona, o el lugar que dejo, y no existiera ningún otro lugar en el mundo, simplemente porque no lo pienso, sólo vivo al día en el lugar que estoy, sin estar consciente que hay un mundo afuera de mi burbuja: lejos de mis sentidos. Y creo que lo mismo pasa cuando vivimos ensimismados en la cotidianidad, nuestro mundo se resume a lo que vivimos día con día, no hay más, puede ser el trabajo, la familia, nuestras relaciones, entre otros...

El punto es que tenemos que salir y dejar la zona de confort para descubrir esas realidades que están alejadas de la nuestra, y así abrir la mente, los ojos y el corazón hasta que todos esos pedazos de realidad que vas palpando entre sitio y sitio se vayan acumulando, uniendo y relacionando hasta ir abarcando franjas más grandes de mundo y aprendizajes, como en un rompecabezas. Con cada pieza unida la una a la otra, vas extendiendo tus alas, tu horizonte, tus ideas y tus sentimientos.

Scarlet.

domingo, 6 de abril de 2014

Amar por lo que es...



Tübingen, Baden-Württerberg, Alemania. 
Fotografía por: Aaron Kintzi.

Ahora que me encuentro de viaje personas cercanas a mi me hacen preguntas acerca de cada sitio que he visitado las últimas semanas, y así como nos han enseñado desde pequeños a emitir comparaciones, existe la curiosidad de saber cuál lugar es el más interesante, bonito, divertido, recomendable o simplemente el "mejor".

Nunca he estado de acuerdo con las competencias ni las comparaciones en ninguno de los aspectos de la vida, pero gracias a que tenemos estas costumbres tan arraigadas y tan bien aprendidas termino conflictúandome conmigo misma, debido a que yo también intenté hacer mis anotaciones mentales y sensoriales sobre cada lugar que he estado pisando con el fin de concluir, jerarquizar y resaltar la belleza, importancia o magnificencia de un solo lugar sobre los demás.

Encontrar respuesta definitiva para saber cuál lugar es el mejor o el que más me gustó, hasta ahora me resulta muy difícil, es como si me pusieran a elegir entre algún miembro de mi familia y me preguntaran:"¿a quién quieres más?"  o al menos así lo siento, pues me siento parte del mundo y creo que amo cada lugar por lo que tiene y por lo que no, por sus variaciones, por su gente multicolor, por sus aires, por lo que cuentan y han visto; porque cada lugar me deja una sensación distinta, una amistad nueva, una energía, un pensamiento, motivación o reflexión diferente; no mejor ni peor, sólo diferente. En formas variopintas esa diversidad crea un todo divino en la historia de esta aventura y de la vida en general.

Es entonces cuando me doy cuenta que la opinión que pueda dar o emitir acerca de cualquier lugar, cultura o nacionalidad, pueda resultar peligrosa para cualquiera que quiera apropiársela para emitir algún juicio o actuar en función de ella, pues hay una carga fuerte de significados de por medio en mi experiencia que moldean mi opinión. Porque a final de cuentas, no se trata de los lugares, pueblos, ciudades o países, si no de la manera en que nos toque vivirlos y estemos dispuestos a disfrutar de ellos.

Scarlata.


domingo, 23 de marzo de 2014

Ahí dónde todo comenzaba...



No sé por dónde empezar, me ha costado mucho trabajo ordenar mis sentimientos y pensamientos para darle el significado que posee el 'aquí  y ahora' de mi vida.


Me voy, me voy a vivir, me voy a encontrar, me voy a crecer, pero sobretodo, me voy a coleccionar historias, momentos y aprendizajes. Mi felicidad no dependía del destino, sino que lo englobaba un todo interrelacionado, es decir, la magnitud del significado que le estaba poniendo a mi viaje, cobraba su poder en mis ganas de tener esas experiencias que van implícitas a la hora de colgarte una mochila a los hombros y dejarte marcar por el ritmo del camino.


¿Are you ready for travel?

Unos días antes de partir a Cancún mi cuñada me regalo la blusa que enseña mi foto y sabía que con ella quería marcar mi partida. En el inicio sólo contaba con un billete con destino a Madrid, sin fecha de regreso; con la ausencia de itinerarios, reservaciones o planes seguros sobre el viaje. No había nada que no fuera ilusión, ganas, pasión y claro también un poco de nervios al no tener nada preparado, pero decidí que las certezas eran para otro momento.

Un día antes de llegar a Cancún no contaba con un lugar en dónde pasar la noche, así que por primera vez hice Couchsurfing. Oliver, nuestro anfitrión se ofreció a recibirnos en su departamento y ponernos a disposición una habitación con baño adornada por una vista preciosa al mar; todo eso a cambio de nada, así como suele hacerse en esta modalidad.

"¿No esto es increíble?", me lo repetía en mi cabeza a cada momento, lo estaba saboreando todo, pues para mi ya había pasado demasiado todo en un solo día.

Desde que cogí mi vuelo sola de Guadalajara a Cancún, me topé en la fila para subir al avión a una chica alemana que había venido a visitar a sus amigos, luego de haber estado 7 u 8 meses de intercambio viviendo en Guadalajara. Me senté con ella y en cuanto cruzamos el primer saludo, ya se abría camino a una larga, agradable e inolvidable charla. Ahí estaba ella, como mi primera experiencia. Nos platicamos todo sobre nuestras vidas durante el camino, estábamos llenas viajes, amor, vida, culturas y sueños. Nos reímos, bromeamos y de pronto ya se había convertido en alguien especial, pues ignauró mi viaje: mi momento. Fue parte de esas historias que el destino se arregla para poder contar y disfrutar.

A partir de ahí, hicimos un equipo, era como si viniéramos viajando juntas desde mucho tiempo atrás. Llegando al aeropuerto, tomamos juntas un camión con rumbo a la estación del ADO y nos despedimos esperando volvernos a encontrar en Alemania.

Oliver mi anfitrión, que hasta ese momento solo era un desconocido que se ofreció a recibirnos en su departamento, se dispuso a pasar por mi a la terminal para facilitarme la llegada hasta su departamento y así fue. Nos confío las llaves de su casa para poder entrar y salir cuando quisiéramos y yo me comenzaba a sentir como había anhelado gran parte de mi vida: al filo de la aventura mochilera...

Scarlet.







domingo, 16 de febrero de 2014

La voz




El camino nunca deja de regalarnos la siluetas más sublimes de la naturaleza.

Era domingo por la tarde y había quedado de asistir a la casa de una amiga para "dominguear" con una carne asada en compañía de otros cuantos. Ya era hora, crucé la calle y me dispuse a esperar el primer camión que me llevaría a tomar el segundo. No sabía exactamente dónde bajarme para llegar, así que con llamadas recibía indicaciones de mi amiga para evitar perderme en el camino. El camión siguió su curso y en algún momento, una voz desconocida me habló...

-¿Ibas a circunvalación no?- me preguntó de repente un muchacho que iba parado atrás de mi.

Su pregunta de primer momento me descolocó, pero creo no haber tardado tanto en contestar su interrogación.Volviéndome hacia él,  respondí...  

- Si, ¿por qué?- estaba intrigada, no dejaba de imaginar que había estado al pendiente de mis conversaciones los últimos 20 minutos del trayecto.

- Porque circunvalación es aquí- me lo decía señalándome la avenida con la mano.

Debo admitir que sufrí de un pequeño sobresalto al escucharlo, miré el semáforo y seguía en rojo. Aún dudando, decidí confiar en sus palabras, así que me levanté apresurada por salir, pero cuando logré acercarme a la puerta, el motor aceleró.  

- ¿Me puede bajar aquí adelantito, por favor? - Le pregunté al responsable del volante.

- En el siguiente semáforo- me dijo.

Me quedé ahí, parada alado de la puerta esperando bajar. Una vez llegando al semáforo agradecí la información al desconocido y desemboqué en medio de no sé donde.  Saqué mi celular para llamarle a ella, mi amiga, pero volví a escuchar esa voz. Me dí la vuelta y era él, otra vez. Aquello sólo significaba una cosa: el desconocido se había bajado del camión conmigo.

-¿Si sabes como llegar?- volvió a cuestionarme.

Mi cuerpo no me dejaba mentir, estaba perdida y la visión fatalista del humano contra el humano, le hizo una visita fugaz a mi cabeza. Encendí mis "foquitos" de alerta, pero sin mostrar nada que no fuera empatía. Sin pensarlo,   tímidamente se ofreció a dirigirme hasta mi destino y así fue.

- Yo sé lo que se siente perderse, me ha pasado muchas veces y no está padre - me lo dijo como explicando la razón de su acción. 

Decidí confiar en mi instinto, sus intenciones me olían a hospitalidad, una palabra en la que desde semanas atrás, había estado brindándome la inspiración para desarrollar esta cualidad en mi, de manera más consciente. 

Durante la caminata y el intercambio de palabras con él, pensé en lo importante que era para mi saber lidiar con este tipo de sucesos inesperados, pues con estilo de vida viajero y aventurero que he estado buscando toda mi vida, sabía que quería y me encontraría con este tipo de historias para coleccionar y compartir. 

Él se portó de maravilla, no me había equivocado, permaneció blando y dulce. Por supuesto yo, para amenizar el recorrido,  le saqué la plática que él no se atrevía a comenzar.

Estoy segura que todos tenemos historias dónde el humano no se viste de enemigo y por eso lo único que deseo decir con esto, es que el mundo aún es un buen lugar para vivir y tenemos que hacérnoslo saber.

-Te presento a mi salvador- le dije a mi amiga al vernos llegar...

Scarlet.