martes, 23 de agosto de 2016

Algo más grande que yo



Algo más fuerte que yo me dice que eres para mi. Esta vez no soy yo quien te quiere, te quiero porque el universo me dice que te quiere para mi y así empezó todo. De a poco te empecé a figurar, al principio nunca fuiste nada parecido a lo que yo deseara. Pero mi cuerpo y alma no respondían de la misma manera. Algo fuera de nuestros reflejos nos dibujaban en un mismo trozo de papel.
Lo que más me gusta es que seguramente, como yo, tampoco lo imaginas y eso me gusta, quiero ser una sorpresa en tu vida. Quiero ser eso que jamás imaginaste ni toleraste y que sin embargo, resulte de las mejores cosas que te sucedan. Quiero volcarte la vida, así como Dios me la ha volcado a mi con este mensaje tuyo. Porque en ti hay mucho para mi y en mi hay mucho para ti y estoy segura de que en este mundo no existe otra persona con la que podamos crecer más que con un Nosotros.
Esto se siente puro y verdadero, tan fuera de apegos, de carencias o fantasias.

Ahora mismo estoy más consiente que nunca de mi enamoramiento con Dios, con la vida y conmigo misma. Puedo sentir la claridad de las cosas que nos seguirán elevando a ti y a mi en un mismo camino, mientras dure.

Scarlet.

domingo, 8 de febrero de 2015

10 kilos menos por favor.



¿Y si quieres algo con todas tus fuerzas por qué vas a privarte de ello?- me preguntaba esa vocecita habitual que vive en mi. 

Se me hace cobardía querer luchar por algo o probar con una experiencia nueva y dejarnos frenar por el miedo. Es como quedarnos adentro de un caparazón donde nada ni nadie nos podrá lastimar, pero dónde tampoco podremos ver, respirar, amar ni conocer el mundo... y es que cuánto miedo tenemos, con cuánto miedo vivimos. 

A veces me gustaría que el miedo fuera materia para irlo pesando por kilo persona tras persona, y así poder decir: "mira, ¿puedes ver con cuántos kilos de miedo estás cargando?, ¿ves porque te duelen las piernas cada que quieres caminar?, ¿ves porque se te agita en corazón tan rápido contra cualquier eventualidad? o ¿puedes ver como tu cuerpo no se siente ligero?, le es imposible querer alzar las alas e impulsarse a volar, así que ¡venga! tienes que bajar 50 kilos menos de miedo".

Sí, ojalá fuera así, ojalá pudiéramos verlo de manera tangible para darnos cuenta cuánto manipula nuestra realidad: nuestra vida. Sin embargo no es así, nos toca cargar con él, sabemos que hay algo en nuestras vidas que nos está pesando, no lo podemos ver, pero si identificarlo. Solo es necesario acallar el ruido de afuera y empezar a dialogar con nosotros mismos, con nuestro corazoncito. Necesitamos escucharlo, entenderlo y complacerlo, porque me da la sensación de que vivimos en un mundo en donde en cada segundo de nuestra existencia nos están diciendo que es lo que debemos hacer, pues se nos inculca la idea de que debemos de ser obedientes y yo me niego a eso. Yo creo que en la vida cada uno tiene que mandar en uno mismo. Tú decides sobre cómo quieres vivir y hacia dónde quieres ir.

  Una vez que tenemos claro lo queremos para nosotros, tenemos que tener el coraje para ir por ello, por encima de todo y de todos. Tú, tu mente y tu cuerpo lo saben, no te lo puedes negar. Aparecerán el miedo y los juicios, pero cuando confías más en ti, en el poder que tienes sobre tu vida; cuando confías más en el mundo y los corazones lindos; cuando confías más en Dios, vivirás sin tanto miedo, serás más libre y el miedo no te detendrá.

Si bien es cierto que todos tenemos miedo y que existe tan primitivamente en los humanos como elemento para la sobre vivencia y el cuidado propio, también es cierto que el problema surge cuando lo hacemos volar y nos acapara hasta en las situaciones más sencillas.

No hay porque vivir con tanto miedo, el mundo es maravilloso y hay que confiar en él, si tu le das cosas positivas; el va a responderte de la misma forma y aún cuando sea en situaciones negativas, él no te deja solo nunca, te da toda la fuerza que no creíste tener para salir adelante y cuando tienes esto presente en tu vida, muchos de nuestros miedos desaparecen, otros quizá se quedan, pero nunca serán suficiente motivo para dominarte porque tu historia solo la decides tú.

Scarlet.






viernes, 30 de enero de 2015

Si todo fuera más fácil







Hoy me encontré con este texto que escribí hace algunos meses atrás y me transportó a ese momento, a la fuerza de ese sentimiento y esta vez quiero depositarlo...

No sé como terminé aquí mirando al mar, pero esta vez con ojos de ausencia y desvelo, tratando de buscarte, queriendo desaparecer cada ola,  cada rugido, cada partícula de agua que lo vuelve infinito. Y es que quizá sigo pidiéndole que acorte las distancias, que me abrace hasta a ti y me deposite dentro de tus ansiedades para calmar mis frustraciones, para calmarnos los amores.

Me paro aquí y sigo mirándolo y sigo deseando que los aires que lo dibujan, también me dibujen entre tus alas y así continuar con nuestro vuelo, con nuestras ganas, con nuestros miedos, con nuestro amor. Porque ha llegado quizá la hora de demostrarle a este pedazo de vida azul infinita toda la fascinación que le tengo, que preludio, que le canto, que grito. Y es que es así, amo mis mares, pero ahora, ahora me separan de ti y le pone pausa a nuestra historia: mi favorita. Ahora enaltece la profundidad de mis suspiros, de mi sentir. Ahora pone a prueba mi calamidad, mi destino.

Puede que tenga celos de nosotros. Puede que crea que lo he cambiado. Puede que se sienta traicionado. Puede que me grite, pregunte y llore. Puede que quiera separarnos y también le devuelva la mirada a su marea, que le desvista la brisa, que le acaricie la arena, que me hunda entre sus sales, que le bese la vida... ¿Porque amor mío, y si fuera todo más fácil,  ¿volarías conmigo?…

Scarlet.

martes, 25 de noviembre de 2014

Sin luz.



Mi cabeza va rápido, pasa de un pensamiento a otro, trata de encontrar respuestas, respuestas que le signifiquen paz, que le pinten un camino para seguir. Lo tengo claro, estoy pensando más la vida que viviéndola y eso me crea nudos de ansiedad en las manos, en todo el cuerpo. Soy consciente de mis sensaciones, converso conmigo todo el tiempo, buscándome, pero sigo sin conseguirlo.

Siento que no  he parado, que he estado avanzando, voy en carretera de noche, conduzco sin luz, sin poder apreciar los paisajes por los que transito. No sé que hay más adelante, manejo temerosa, insegura, llena de dudas, no sé a dónde voy. No puedo ver. A veces pienso en parar y mirar un poco, pero no estoy segura, puede ser peligroso porque en la oscuridad seguiría sin ver nada. No puedo decidir por dónde ir, mientras no haya luz, mientras no se me haga de día. Así está mi interior oscuro, confundido, aturdido, necesito encontrarme y encender la vela y poder mirar; mirar lo que hay adentro y cuando pueda ver iré a cogerlo, iré por eso. Eso que no distingo con exactitud, pero que está latente, en cuanto pueda verlo lo reconocería.

Scarlet.
  

domingo, 2 de noviembre de 2014

Son 23.





Fotografía por: Geimar Hernandez.

Hoy cumplo 23 años en el mundo y las cosas han cambiado, yo he cambiado. Algunas veces como hoy siento mucho amor en el pecho, en el cuerpo, en el alma. Me siento presa de mi propio amor, de este que siento hacia la simplicidad, hacia mi familia, hacia mis amigos, hacia mi. Porque estoy saboreando lo intimo, lo limpio, lo mágico de vivir el presente. Así me siento en este instante que escribo, mágica, llena de amor, con ganas de esparcirlo todo, de que sea visto, tocado y vivido. Porque sentirte llena de serenidad dentro de la simplicidad de tu realidad, en el contacto con el viento, te vuelve eterna: infinita. Estoy ligera y hoy me expando, vuelo despacio, suave y con ritmo. 

Tengo 23 años y estoy completa, con dudas, con la sensibilidad a pulso, cargada de emociones, llena de noches y días, con todo y todo, hoy la armonía festeja junto conmigo de una manera melódica, tranquila y exquisita, es un día en que quiero decirle a la vida, al universo, al creador: … ¡Gracias!


Scarlet.

viernes, 17 de octubre de 2014

Mi primera vez de mochilazo.



Pude haber elegido viajar de otra manera, de una más cómoda, despreocupada y certera. Pude haber comprado un vuelo redondo en una de las aereolineas más comunes y pagar un precio más alto. Pude haber pagado por un tour para visitar diferentes lugares y hacer de mi viaje algo superficial, impalpable; o simplemente pude haberme pasado meses, o incluso años, planeando un viaje con reservaciones listas, trayectos previstos y con un itinerario perfectamente estructurado, pero no lo hice.
Así como existen miles de formas de vivir, también las existen para viajar y yo elegí la mía. Una que implica más riesgos, pero a la vez más riqueza espiritual y emocional. Una que todavía a muchos les cuesta asimilar, porque vive con adjetivos infundados por el miedo. Una que te acerca a la esencia de la vida y que a una buena cantidad de locos-mis favoritos- les gusta experimentar y hacer de ello un estilo de vida; otros tantos son frenados por el miedo o la incertidumbre que yo también tuve. Fue una manera de viajar que quizá no todos disfrutarían igual.

Así me fui yo, terminé la universidad, me titulé y una semana después me fui. Trabajé algunos meses, vendí mi coche y un buen día compré un ticket a las 3:00 am con destino a Madrid y sin fecha de vuelta. Ese día por poco no dormí del frenesí, parecía que esta vez si llegaría el momento que tanto soñé y luché la mayor parte de mi vida y eso que apenas tengo 22 ¡já!

Descolgué el telefono, estaba apunto de hacerlo, estaba apunto de comprar mi viaje de Cancún a Madrid, me asfixiba una mezcla de emoción con nervios. Mis padres estaban dormidos como la mayoría de las personas, eso quizá también debía estar haciendo yo, pero esa madrugada me ha volcado la vida de una manera maravillosa, así que no, NO debía estar dormida. "Es ahora o nunca" me retumbaban mis voces internas, las escuchaba retarme "¿No que es tu sueño y lo que realmente quieres?", "hazlo, deja de pensar", " si de verdad quisieras te debería de dejar de importar todo". Esta última me caló hondo. Descolgué el telefono, era la hora.

La aerolinea que había encontrado era española y ofrecía compras telefónicas, pero por la diferencia de horario debía llamar en ese momento. Yo desconocia todo acerca de esta aerolinea www.pullmanturair.com/es, lo único que sabía era que pagar 231 euros por un vuelo a Madrid me parecía irreaaal, casí una estafa. Estaba en promo y esa plaza debía ser mia antes de que cualquier otra cosa pudiera suceder. Investigué un poco sobre la aerolinea y cuando lo hice, supe que todo estaría bien. Ahora hasta puedo recomendarla ampliamente, viajaran con puros españoles y el shock cultural lo vivirán desde las filas del aeropuerto a la hora de documentar su equipaje, así que para cuando pisen tierras españolas ya estarán bien aclimatados.

Tanto placer me dominaba que conocí el regocijo de un corazón envuelto en autentica felicidad. Me iba, me iba a hacer el viaje que anhelé. Era momento de embriagarme de libertad y vida, de llenarme de historias y sabiduria. Mi prioridad nunca fueron los destinos sino todo lo que me dibujaría el camino, eso era lo único que me hacia arder el alma e inquietar la sangre.

No sabía nada de este viaje, ¿a dónde voy? No lo sé, ¿cómo es? No lo sé ¿qué voy a hacer? Tampoco lo sé ¿dónde pasaré mis noches? No lo sé, ya me las arreglaré. Eso era lo único que tenía por respuesta, todas las preguntas que me hacía también quedaban libres de ellas. No quise buscarles respuesta aunque los nervios y la emoción me sofocaba. Me mantuve firme y dejé al factor sorpresa hacer lo suyo.

Viajé lento, con pausas  y poco dinero, llevándome de cada sitio la esencia de su gente, hospitalidad, cultura: su manera de vivir. También les pedí prestados los lentes con los que ven la vida para hacerme unos personales.  No prentendí conocer una gran cantidad de sitios en el menor tiempo posible. No se trataba de hacer una carrera para traerme las fotos en los monumentos europeos más emblemáticos. De hecho, a pesar de su belleza, no es eso con lo que me quedo, mis mejores recuerdos son aquellas conexiones mágicas que hice con las personas que coincidí, las nuevas familias que creé,  los reencuentros que tuve, las sorpresas,  las locuras de cada viaje, la sobrevivencia a la incertidumbre del día, las frustraciones, el cansancio, la diversidad de colores, olores y sabores, las muestras de cariño y confianza, la lluvia de inspiración que recibí.

Viajar haciendo couchsurfing, reencontrandote con amigos, haciendo dedo, blablacar, sin tiempos, destinos o itinerarios, puede y tiene sus complicaciones, pero sin duda fue la mejor manera en que pude haber hecho esta travesia europea. Yo me quedo con la sensación de que hice una corta vida  en cada lugar.

La realidad que viví durante esos dos meses fue tan significativa para mi que no me sentía capaz de escribirla, sino hasta ahora después de cinco meses. Ya les contaré en cada siguiente post un poco más...



Scarlet.