Me
fugo como el vapor, me diluyo en los sillones, me consumo como un cigarrillo
amante, frustrado y divino. Caigo y mi estrello como gota cristalina, me
desvanezco entre el silencio. No soy yo, esta vez no soy yo la que vive, la que
escribe, la que dedica sus movimientos y frustraciones. Juro que esta vez no
soy yo, es sólo ese soplo de aire tuyo que aún me persigue y no sé como
acallar.
Scarlet.
