
Siempre he apostado por el talento que cada ser humano posee.
Estoy plenamente convencida de que TODOS nosotros estamos dotados de alguna habilidad, desarrollada o por desarrollar, que nos diferencia de los demás. El problema es que no nos permitimos reconocerlo, como si hacerlo representara un acto absolutamente egocéntrico y digno de ser juzgado, o incluso, ni siquiera nos sentimos capaces de ser buenos para algo aunque lo seamos.
He escuchado y pensado en menudas ocasiones que la vida es de actitud y no de talento. Existen personas que se aventuran a hacer lo que les late, lo muestran y hacen algo bueno con el sin importarles que tan bueno o malo puedas parecerle a los demás, sólo por el simple placer.
Esa camarita que sostengo en mi imagen es un collar hecho a mano, creación de una chavita que se dedica a hacer diseños de lo que le pidas. Cuando lo analizo deduzco que por actitudes como éstas el mundo podría llenarse de cosas maravillosas creadas por el hombre, y que además, generen una actitud positiva en las personas, como a mi el placer de colgarme esta cámara y el orgullo de decir que alguien como nosotros la hizo.