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martes, 19 de febrero de 2013

Nublado regreso


Un regreso que no mostraba razones, un regreso contemplativo, uno de esos en los que no se encontraban motivos en la obscuridad. Parecía asecharme, nublarme los ojos, tomar mi cuerpo y encarcelar mis delirios.

La pasión enemiga más que amiga, de serenidad intranquila y la incongruencia de protagonista colgada en las estrellas. El brillo como vela humeante, flotaba dejando rastro del camino recorrido. Prohibido voltear para atrás – me advertía. Las luces ya se han de encender, atenta que algo está por preludiar...

Scarlet.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Tengo una musa


 






En estos últimos días he tenido presente a un angelito que Dios me ha puesto en el camino, no puedo evitar llenarme de alegría cada que veo su imagen en mi cabeza y los días me son infinitos para volverla a ver.  Todo el tiempo quiero saber como ésta, en que travesura andará metida imaginando sus ojos iluminados con una hermosa sonrisa.

Es una bella creatura de 6 años que conoce el valor de la vida y es más feliz que muchos de nosotros. Sabe perfectamente disfrutar cada momento que se le presenta, posee una valentía admirable y una belleza infalible.

Unas horas con ella me bastaron para que me sellara de dulzura la vida, para que fuera inmemorable: para que se convirtiera en el ejemplo que quiero seguir.

Y hace falta mencionar que es mi nueva compañera de fotos, así que pronto mostraré lo que hizo con una cámara en mano.


Scarlet.



viernes, 25 de mayo de 2012

Hacerle caso, es sabio.


Reconocer los sentimientos, nunca negarlos.

Muchas veces he escuchado como mi cuerpo me habla, y es que estoy segura de que nuestro cuerpo nos habla todo el tiempo, nos emite millones de mensajes al día que mandamos directo a la papelera de reciclaje por el desconocimiento de esto.

En muchas ocasiones, cuando compruebo que escucharlo y hacerle caso a mi cuerpo me brinda plenitud, me doy cuenta de lo  sencillo y bonito que es vivir el presente. El problema es que no hacemos conciencia de que nos habla y por lo tanto, no lo escuchamos.

Podemos dejar escapar momentos especiales que jamás volverán, por ignorar o negarnos cosas; podemos enfermarnos de cansancio por no escuchar cuando el cuerpo nos pide una pausa, entre muchas otras cosas.

¡Si! creo en la sabiduría organismica.