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miércoles, 12 de diciembre de 2012

La vida es mucho más.


Parece que la vida no deja de ser una cuestión de poder. Desde pequeños nos educan para alcanzar el éxito, ¿Y cuál es este éxito? ... nos dicen que conseguir el mejor puesto de trabajo, buscar el reconocimiento de los demás, obtener el empleo más remunerado, coleccionar títulos y grados académicos. De manera que nos hacen creer y, realmente creemos, que la realización de nuestra existencia esta regida por el logro de estos fines. Nos pintan esta realidad, de tal modo que en esto fundamentan la valía del ser humano como si fuera la única razón por la que una persona vale y eso es precisamente en lo que no estoy de acuerdo.

A diario observo a tantas personas que concentran y gastan toda su energía compitiendo con los demás, asegurándose de tener el mejor coche, el mejor puesto de trabajo, el recurso económico para asistir a los    lugares más prestigiados, luchando por verse impecables, tener los aparatos tecnológicos del momento, el grado académico más elevado, por verse más jóvenes y hasta por tener la mayor cantidad de seguidores en alguna red social... ¿Pero cuántos de nosotros nos ocupamos por convertirnos un mejor ser humano al término de cada día?

Nuestra vida es mucho más que todo esto, considero que las personas no valemos por nada de lo anterior, sino por nuestra calidad humana. La cuestión es que las indusdrias, al igual que nuestro sistema, está interesado en hacernos creer lo que creemos para así convertirnos en esclavos del sistema: trabajar, producir, ganar y, luego... trabajar, producir, ganar y así muchas veces nos perdemos de las cosas más maravillosas de la vida. Ellos únicamente sacan lo que quieren de nosotros, mientras lo obtengan todo esta bien, pero realmente nos les importamos, no les importa la manera en qué nos sintamos o estemos y tampoco es que tengan la obligación de hacerlo, simplemente tenemos que darnos cuenta de cómo funciona, pues si no nos cuidamos nosotros mismos, en realidad nadie más lo hará.

A veces cuando hablo de mis sueños o aspiraciones me he llegado a conflictuar conmigo misma y con los demás, por el simple hecho de no desear lo deseado por la gran mayoría.  Tengo la convicción de que la vida es para disfrutarse,  divertirse y hacer lo que amas. Para mi la clave de la felicidad está en hacer lo que quieres en el momento lo quieras.


Scarlet.



sábado, 29 de septiembre de 2012

En silencio y en solitario.





A mi me gusta encontrarme en silencio y en solitario, sin pretender respuestas más que la proximidad de la plena conciencia de mi yo, de mi cuerpo: de mi existencia. Poner la mente en blanco y sentir la fragilidad de mi cuerpo entregado al viento, al mundo; creer que sólo soy un títere movido por la bondad más sublime al que llaman de formas variopintas; tener la convicción de que mis pensamientos, palabras y acciones no son de mi autoría, son de él y que me lo presta todo para entretejer mi vida.


Scarlet.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Tengo una musa


 






En estos últimos días he tenido presente a un angelito que Dios me ha puesto en el camino, no puedo evitar llenarme de alegría cada que veo su imagen en mi cabeza y los días me son infinitos para volverla a ver.  Todo el tiempo quiero saber como ésta, en que travesura andará metida imaginando sus ojos iluminados con una hermosa sonrisa.

Es una bella creatura de 6 años que conoce el valor de la vida y es más feliz que muchos de nosotros. Sabe perfectamente disfrutar cada momento que se le presenta, posee una valentía admirable y una belleza infalible.

Unas horas con ella me bastaron para que me sellara de dulzura la vida, para que fuera inmemorable: para que se convirtiera en el ejemplo que quiero seguir.

Y hace falta mencionar que es mi nueva compañera de fotos, así que pronto mostraré lo que hizo con una cámara en mano.


Scarlet.



martes, 11 de septiembre de 2012

She´s back



Inexplicables las ganas que tenía de volver a escribir, pero últimamente mi sentido de la organización está pasando por una crisis momentanea. Aunque eso no evita que continuamente este tejiendo telarañas en mi cabeza que posteriormente me dan ganas de materializar aquí.

 Si no aprovecho ese momento de lucidez para escribir lo que pasa por mi cabeza, esto termina por ser un cumulo de ideas perdidas en el intento por la individualidad y concreción. En todo este tiempo de ausencia me ocurrió lo anterior y terminé por perderme en el intento.

Hace un par de días volví a acomodar mi cámara y me coloqué frente a ella con la intención de desembocar mis pasiones.





Scarlet.

martes, 5 de junio de 2012

Serenity





Viernes por la noche, me disponía a resguardarme entre las paredes de mi casa, bajo luz cálida con un poco de jazz en itunes y la serenidad de mi yo, queriendo olvidar por un momento el ruido de afuera: las trivialidades del mundo. 

Tenía tiempo deseando volver a pintar, incluso, ya había comprado un lienzo en blanco que pasó algunas semanas así, en blanco. Esa misma noche, lo miré y supe que era el momento de ponerle color. Saqué algunas pinturas y pinceles que ya tenía y, sin nada viajando por mi mente, empecé por llenarlo de pinceladas en azul. Pero cuando ya supe que me estaba dibujando, me detuve unos segundos a pensar como sería la boca, en ese momento mi estado de ánimo no se parecía al de una sonrisa, sin embargo opté por pintarme sonriente.

A la mañana siguiente, me desperté con sed de algo nuevo, me observé en el espejo justo así como me había levantado y pensé: "¿por qué no?", fue entonces que salí en busca de mi cámara y un "play" a la música. La diversión comenzó...

El temporizador no dejaba de sonar una y otra vez, hasta que vi el lienzo que ya había estrenado la noche anterior. Lo puse frente a mi cara deseando, por primera vez en mi vida, que nadie me leyera la expresión.