sábado, 15 de septiembre de 2012

Tengo una musa


 






En estos últimos días he tenido presente a un angelito que Dios me ha puesto en el camino, no puedo evitar llenarme de alegría cada que veo su imagen en mi cabeza y los días me son infinitos para volverla a ver.  Todo el tiempo quiero saber como ésta, en que travesura andará metida imaginando sus ojos iluminados con una hermosa sonrisa.

Es una bella creatura de 6 años que conoce el valor de la vida y es más feliz que muchos de nosotros. Sabe perfectamente disfrutar cada momento que se le presenta, posee una valentía admirable y una belleza infalible.

Unas horas con ella me bastaron para que me sellara de dulzura la vida, para que fuera inmemorable: para que se convirtiera en el ejemplo que quiero seguir.

Y hace falta mencionar que es mi nueva compañera de fotos, así que pronto mostraré lo que hizo con una cámara en mano.


Scarlet.



martes, 11 de septiembre de 2012

She´s back



Inexplicables las ganas que tenía de volver a escribir, pero últimamente mi sentido de la organización está pasando por una crisis momentanea. Aunque eso no evita que continuamente este tejiendo telarañas en mi cabeza que posteriormente me dan ganas de materializar aquí.

 Si no aprovecho ese momento de lucidez para escribir lo que pasa por mi cabeza, esto termina por ser un cumulo de ideas perdidas en el intento por la individualidad y concreción. En todo este tiempo de ausencia me ocurrió lo anterior y terminé por perderme en el intento.

Hace un par de días volví a acomodar mi cámara y me coloqué frente a ella con la intención de desembocar mis pasiones.





Scarlet.

viernes, 3 de agosto de 2012

Memorias de luz.






Me disponía a averiguar que quedaba en aquel viejo cajón que no había abierto durante muchos años, pero podía recordar que en ese lugar solían guardarse algunas fotos sueltas que se quedaron sin la oportunidad de  un espacio en un porta retrato o álbum. No sé por cuanto tiempo estuve observando fotos, pero fue  el suficiente para examinar todo el material, despertar sentimientos y decidir que les quería dar un lugar, especialmente, a estas fotografías.

                                                                                                                                                     Scarlet.

lunes, 18 de junio de 2012

All around me













"Ya no debería de estar aquí"- me repetía a mi misma una y otra vez, con la convicción de que estaba perdiendo mi tiempo al seguir en la capital pudiendo estar en casa con mis padres.

Estaba enfadada, si lo estuve gran parte del día, sólo pensaba en huir de una vez por todas, pensaba en mis pies hundidos en la arena, saboreaba la comida de mi mamá, en mi papá enseñandome a andar en la cross, en las noches de película en familia y en esos momentos que más valor tienen para mi.

Pero, realmente quien soy yo para articular un: "ya no debería estar aquí", ¿porque renegaba por el lugar en el que tenía que estar en ese momento?, como si esa reacción me ayudara en algo. 

Con la intención de hacer mi momento más agradable, cogí mi cámara, chequé la pila e inserté la memoria. Anduve dando vueltas por toda la casa y comencé a disparar, "algo bueno tiene que salir" pensaba.

Observé mi alrededor con detenimiento, descubrí algunas cosas y hasta cambié mi eventual actitud... y... eso fue lo bueno que salió.






martes, 5 de junio de 2012

Serenity





Viernes por la noche, me disponía a resguardarme entre las paredes de mi casa, bajo luz cálida con un poco de jazz en itunes y la serenidad de mi yo, queriendo olvidar por un momento el ruido de afuera: las trivialidades del mundo. 

Tenía tiempo deseando volver a pintar, incluso, ya había comprado un lienzo en blanco que pasó algunas semanas así, en blanco. Esa misma noche, lo miré y supe que era el momento de ponerle color. Saqué algunas pinturas y pinceles que ya tenía y, sin nada viajando por mi mente, empecé por llenarlo de pinceladas en azul. Pero cuando ya supe que me estaba dibujando, me detuve unos segundos a pensar como sería la boca, en ese momento mi estado de ánimo no se parecía al de una sonrisa, sin embargo opté por pintarme sonriente.

A la mañana siguiente, me desperté con sed de algo nuevo, me observé en el espejo justo así como me había levantado y pensé: "¿por qué no?", fue entonces que salí en busca de mi cámara y un "play" a la música. La diversión comenzó...

El temporizador no dejaba de sonar una y otra vez, hasta que vi el lienzo que ya había estrenado la noche anterior. Lo puse frente a mi cara deseando, por primera vez en mi vida, que nadie me leyera la expresión.